El millonario robo que sufrió la escribanía fue descubierto media hora antes de Año Nuevo

En una recorrida nocturna, efectivos policiales de la Seccional Primera detectaron el 31 de diciembre que la puerta de acceso a la Escribanía Reigada, por la calle 9 de Julio, estaba abierta. Al subir al primer piso, donde funciona dicha escribanía, descubrieron el robo. En el lugar se secuestraron lentes de protección para trabajos industriales y una barreta. Fuentes oficiales confirmaron que el botín fue de alrededor de 1,5 millón de pesos entre moneda nacional y dólares.

El comienzo de 2018 deparó una desagradable sorpresa para los propietarios de la Escribanía Reigada luego de enterarse del cuantioso robo perpetrado en sus oficinas de Rivadavia y 9 de Julio, en pleno centro de Comodoro Rivadavia. Allí guardaban 1.360.000 de pesos y 7.000 dólares.

Según la información a la que accedió El Patagónico, personal policial de la Seccional Primera salió a efectuar una recorrida antes de que terminara 2017 y se encontró con semejante golpe delictivo. Eran las 23:30 del domingo 31 de diciembre cuando en la mayoría de los hogares comodorenses esperaban la llegada del nuevo año.

Los uniformados advirtieron que la puerta de acceso al edificio por calle 9 de Julio estaba abierta, con la particularidad que había sido forzada. Al subir las escaleras hasta el primer piso, donde funciona la escribanía, se encontraron con que las cajas fuertes estaban cortadas con amoladoras.

A partir de esa hora comenzaron las actuaciones para detectar las evidencias que pudieran haber dejado los delincuentes, dado que tuvieron que trabajar un tiempo considerable con máquinas para poder abrir las cajas fuertes.

La Brigada de Investigaciones tomó conocimiento del millonario robo y comenzó con las tareas para recolectar registros de cámaras de seguridad.

A la vez, secuestraron un par de lentes de protección para el trabajo con herramientas y una barreta, elementos que dejaron abandonados los ladrones en el lugar.

Se presume que los delincuentes, que serían al menos dos, perpetraron el golpe entre la madrugada del sábado y el domingo cuando funcionaba el boliche bailable lindante a la escribanía. Durante esa hora los ruidos de las amoladoras no habrían sido escuchados por vecinos de los alrededores.

Todavía no está determinado en cuál de las dos noches fue que ingresaron los delincuentes, quienes tuvieron que acceder con máquinas, alargues, discos de corte y otras herramientas para poder abrir las cajas fuertes. Al parecer, tenían el dato que allí guardaban esa abultada suma de dinero.

CAMARAS QUE

NO GRABAN

Una de las primeras pruebas desechadas por los investigadores fueron las cámaras de seguridad de la propia escribanía, las cuales no graban imágenes y solamente toman registro en el momento.

Mientras la alarma no funciona hace algún tiempo, según precisó la propietaria de la escribanía a la policía.

Tampoco existen testimonios de personas que hayan visto u oído ruidos extraños o deambular sospechosos por el lugar.

Así, los efectivos de la Brigada tuvieron que recurrir a las cámaras de seguridad de comercios y departamentos aledaños para tratar de encontrar alguna imagen de los autores.

Las cámaras del boliche lindante a la escribanía apuntan hacia la calle donde se estacionan los autos y fue desechada.

Mientras, desde la escribanía se brindó a la policía toda la información de sus últimos movimientos hasta el viernes 29 de diciembre que fue su último día de actividad laboral.

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