El técnico mecánico tornero que quería donar los gastos de bloque

Además de ser, como él mismo se catalogaba, un cultor de la ideología, Anselmo Montes siempre se mostraba orgullo de su profesión de técnico mecánico tornero de carácter independiente.

Cuando fue diputado provincial, Anselmo del Carmen Montes Segovia renunció a cobrar sumas en negro –tuvo el respaldo de otros siete legisladores- y pretendía donar ese dinero al Hospital Zonal de Trelew para adquirir una cámara hiperbárica.

Pero al final la presidencia del bloque Justicialista nunca le rindió esos gastos: unos 800 mil pesos en 2015.

El Partido Socialista Auténtico (PSA), al que siempre postuló en las contiendas electorales con campañas austeras, fue junto al Polo Social el sostén jurídico del Frente para la Victoria en las elecciones de 2011.

En una de sus últimas apariciones públicas, el 20 de enero último justo en el día que hubiera sido el cumpleaños Nº 82 del militante comunista desaparecido Elvio Ángel Bel, Anselmo fue uno de los oradores.

“Soy técnico mecánico tornero, pero como nunca quise tener patrones, tenía un tallercito. Él –al recordar a Bel- me llevaba el Fitito a arreglar, pero aprovechaba para tratar de ganarme para el Partido Comunista”, dijo con una sonrisa cómplice el militante político y social que el 8 de julio cumplió 72 años.

“Lo respetaba muchísimo y me gustaba cuando venía. A veces se juntaban él y el Oso (David Patricio Romero) en el taller. Musante, que vivía enfrente, también iba a tomarse unos mates”, recordó con nostalgia sobre Bel.

“Me desayuno que hoy cumpliría hoy 82 años, para mí fue un compañero más, para el recuerdo de los jóvenes habrá que unir voluntades para construir un busto de un militante de Elvio Ángel Bel”, propuso.

“Cuando me secuestran en el ’78, me detuvo la Unidad Regional y me llevaron a lo que era el Tiro Federal, debajo del cementerio, ahí llegó la camioneta de la Base Almirante Zar y nos llevaron a la base”, relató.

“Cuando hablé con el fiscal y le pedí que me dejara participar en la causa (de la desaparición de Bel) porque yo tengo la prueba, me detuvieron y también me allanaron, se llevaron libros que eran de Pichoto Vecchio, un juez que le ponía las fechas y los rubricaba. Los entregó Rodríguez Watson, que era un encubridor y sabía a quienes secuestraban, quiénes eran, todo”, precisó sobre las persecuciones durante la dictadura militar.

“La Policía provincial es la que sabe dónde vive la gente, a mí me procesaron por la Ley 20.840 de Seguridad Nacional y la 21.323 de Actividades Políticas”, recordó, como el mismo se rotulaba, el “detenido aparecido”.

“Uno sigue hasta el día de hoy con esas convicciones, haciendo un culto de la ideología, de la importancia que tiene el comportamiento de las personas en la lucha, nosotros no podemos hacer cosas que hacen los demás, son las cosas que nos hace distintos a los dirigentes”, sentenció en esa alocución de enero de 2020.

Fuente: Radio 3

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