Ex Estación del Ferrocarril reduce sus salas de exposición para alojar oficinas

Desde ayer allí funcionan oficinas administrativas y sólo un reducido espacio de tres salas ubicadas en la planta alta están abiertas al público para exponer una muestra histórica.

La antigua locomotora y vagón son el último vestigio de un espacio que concentraba la actividad económica y social de principios del siglo pasado en el que se inauguró, y debió pasar otro siglo con su restauración y puesta en valor para que la Estación del Ferrocarril vuelva a intentar posicionarse como eje de una identidad errática, alimentada por la falta de iconografía. Fueron cerca de tres años de apertura al público en general con equipos de museólogos entusiastas y dispuestos a contar esa historia. Desde ayer, en el lugar sólo funcionan oficinas administrativas y solo un reducido espacio de tres salas ubicadas en la planta alta de la estación reciben al público en una muestra histórica.

Del escaso entramado de museos comodorenses, solo el Ferroportuario y el del Chalet Huergo tenían el privilegio de montar sus muestras en los mismos edificios históricos y originales que acunaron su historia, dado que mientras el museo Antonio Garcés también funciona en un edificio histórico, este era originalmente el que correspondía a los baños públicos. Así, son únicamente los casos mencionados los que recogían las muestras de objetos, mobiliario o herramientas en el mismo contexto arquitectónico en que se utilizaron originalmente, y ninguno de los dos funciona a pleno.

La Estación del Ferrocarril se mantuvo al margen de la ciudad por varias décadas, utilizado incluso para destinos tan poco apropiados como una escuela de educación especial en su momento, hasta que a punto de cumplir la centuria de su inauguración comenzó a recuperar el protagonismo que supo tener en el Comodoro de los pioneros, que tan a menudo se evoca como ejemplo de lo que nunca debió perderse.

El resurgimiento del edificio se dio de la mano de dos hechos puntuales: la restauración total, que tuvo su broche de oro en abril de este año con la instalación del reloj, y que en 2013 había tenido otro hito: la inauguración de la planta baja que había sido reciclada y puesta en valor durante todo el año previo, junto al arribo de una muestra temporal del museo del Chalet Huergo, trasladada al ala izquierda a consecuencia del incendio de 2010 que paralizó capacidad de atención al público.

Esta muestra reducida se alojó en ese sector de la planta baja albergando también al área de investigación del Chalet, y habilitó incluso la ampliación de la exhibición de piezas del ferroportuario en más salas del ala. Con este funcionamiento, el visitante que en líneas generales llegaba por azar al lugar, ingresaba a esa muestra para encontrar un equipo dispuesto a relatar no solo la historia de la jerarquía ypefiana, sino también oficiar de guía para la muestra anfitriona, la del ferroportuario, que en líneas generales no ofrece nadie a cargo de compartir el relato con el público.

OFICINAS

A tres años de insuflar atracciones a pulmón para el lugar, la muestra temporal del Chalet Huergo abrió sus puertas la semana pasada para anoticiarse que tenía cinco días hábiles para embalar todo y vaciar el ala izquierda de la planta baja que ocupaba.

Así, desde ayer funcionan en el lugar oficinas administrativas, con lo que el acceso y recorrida de la perla arquitectónica de 1912 está vedada.

Como se dijo, lo únicos espacios abiertos a los vecinos en la estación, son las tres salas de la planta alta. Es que si bien la construcción también contiene al "vagón cultural", este sólo se habilita por actividades específicamente programadas, al igual que las muestras que eventualmente se dispongan en el ala derecha de la planta baja, donde además funciona el archivo del puerto, hoy sin titular a cargo y cerrado a consultas.

El avance sobre el edificio público y patrimonio histórico y cultural de la ciudad se da pese a que el área de Cultura ha ganado varios espacios en el último lustro, teniendo en cuenta la apertura del Centro Cultural, y la ocupación que este área ha tenido sobre el Centro de Información Pública, originalmente planificado para albergar a la Biblioteca Municipal y todos los archivos históricos que funcionan disgregados en diversos edificios.

Respecto del cambio no hubo anuncios oficiales ni explicaciones, más allá del aviso institucional que el museo del Chalet colgó en Facebook para anunciar su nueva dirección -también temporal-.

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