Federico Domínguez recordó el caso Ameli-Tuzzio, la primera "icardeada"

El defensor concedió una extensa entrevista en la que habló de cómo le ganó a un cáncer, el recuerdo del caso Ameli-Tuzzio y por qué no se habla con su hermano Eduardo.

Se inició en Vélez, donde ganó 6 títulos. Fue campeón con Independiente, Argentinos Juniors y Nacional, de Uruguay. Y también del mundo, con la selección Sub 20 en Qatar. En lo que respecta a aquel incidente entre los marcadores centrales de River, recordó que “fue en el lugar menos indicado y en el momento menos esperado. Yo recién había llegado, era mi primer semestre, tenía toda la ilusión de ganar la Libertadores. Íbamos bien en el campeonato y en la Copa terminamos primeros en el grupo, invictos, habíamos empatado un solo partido. Íbamos a empezar la práctica, Astrada nos juntó en el medio del campo, señaló un par de cuestiones futbolísticas, nos felicitó por esa primera fase, nos dijo que estábamos por el buen camino pero que se venía lo más difícil. Y cuando terminó de hablar, apareció Tuzzio y dijo lo de Ameli y su esposa”.

–¿Cómo reaccionaron?

Sorpresa total, nos quedamos helados. Y de la sorpresa pasamos a separar porque se querían agarrar a trompadas. Se suspendió el entrenamiento y después fue un gran quilombo todo: muy difícil de gestionar para Astrada y muy difícil de llevar para el grupo. Los hacía entrenar a diferente horario: si uno arrancaba a las 10, citaba al otro a las 8.30. Y al día siguiente, al revés. En el campeonato, ponía a uno en un partido y no al otro, y al siguiente, viceversa, pero en la Libertadores jugaban los dos. Y no se hablaban. Yo concentraba con Diogo, el otro lateral, y nos decíamos: “Estos muchachos no se hablan, tenemos que estar más atentos que nunca”. Los laterales siempre se hablan con los centrales, pero acá teníamos que hacerlo entre nosotros, y en el Monumental, con todo el griterío, era imposible. No, no, era muy muy jodido.

–¿Y en la concentración?

Era lo más difícil, porque a los entrenamientos iban a diferente horario, pero en la concentración había que convivir. No se podían escuchar los programas de radio ni de tele. Ahí apareció Gallardo, como capitán, y dejó las cosas bien claras, y el grupo lo siguió. De algún modo, mostró lo que se ve hoy como conductor. Nos reunió a todos, sin Ameli ni Tuzzio, y tomó la voz cantante: dijo que no había que tomar postura por ninguno, que teníamos que ser inteligentes y fuertes, y tratar de gestionar ese quilombo. Era un ambiente muy pesado. Yo viví conflictos en planteles donde había jugadores que estaban peleados, pero nunca me tocó una así. A la distancia, creo que Tuzzio se equivocó al tirar ahí el tema, pero por otro lado también es muy difícil actuar en una situación así. Valoro que fue genuino, que fue él.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico