Jugar con arena tiene múltiples beneficios

No esperes el verano para disfrutar de la playa, pocos placeres son mayores para un niño que el rebozarse en la arena. Ofrece múltiples beneficios para su aprendizaje, especialmente durante los primeros años de vida.

Es cierto que hay que tener cuidado con que el niño no coma arena, uno de los juegos preferidos de los bebés, ya que muchos areneros de los parques y la arena de playa, puede contener bacterias procedentes de heces de animales que pueden hacer enfermar a los pequeños.

La diarrea y la toxoplasmosis pueden ser algunas de las consecuencias más alarmantes si no se tiene cuidado de que la ingiera en grandes dosis, además se lavarse bien las manos tras jugar con la arena, pero no es algo tan habitual como pensamos, y los pros son mucho mayores que los contras.

Andar, correr, escarbar, saltar, levantarse y sentarse, cargar con el cubo lleno de arena. Son ejercicios físicos que activan su sistema muscular y óseo, además podrán adquirir una mayor habilidad motora, ya que el entorno es diferente al que normalmente se suelen mover. También desarrolla la motricidad fina al usar las palas o los rastrillos y manejar la arena con los dedos. Guía Infantil enumera los siguientes beneficios del jugar con arena.

Cognitivo: jugando no se dan cuenta de que van adquiriendo pequeños conceptos nuevos como el de lleno, vacío, los diferentes pesos o la relación de causa y efecto. Los distintos moldes les hacen apreciar los volúmenes y las formas.

Creativo: el juego simbólico en el que una montaña de arena se convierte en un precioso castillo de princesas, o un agujero en una plaza de garaje, desarrolla la imaginación y la creatividad. La arena puede convertirse en todo lo que uno quiera, circuitos de carreras, nos podemos momificar como los egipcios, o podemos ser niños con colas de sirena.

Sensitivo: la arena nos hace desarrollar uno de los principales sentidos, el del tacto. Solo con sentirla y dejarla escurrir entre los dedos, el niño experimenta sensaciones nuevas, la puede apretar o lanzar al aire y manejarla a su antojo.

Conexión con el entorno: jugar al aire libre y mezclarse con otros niños aporta grandes beneficios. Se socializa, desarrolla el juego en equipo, interactúa, aprende nuevas palabras, siente la conexión con la naturaleza, visualiza un nuevo entorno y aprenden a limpiarse después del juego.

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