“Desde mi lugar ni conocía que había más artistas locales”, cuenta Mar Urzua a El Patagónico. Su experiencia pone en palabras una de las transformaciones que acompañan a KokoFest desde su nacimiento. Artistas que trabajaban en la misma ciudad comenzaron a encontrarse, conocer sus producciones y construir un espacio para mostrar lo que hacen. El próximo 21 y 22 de noviembre, esa comunidad volverá a reunirse en el Centro de Información Pública (CIP), de 15 a 20, para la tercera edición del festival.
Participarán 50 ilustradores y 12 artistas emergentes, con una convocatoria que priorizó la diversidad de técnicas y estilos. Acuarela, dibujo digital y grabado compartirán lugar con caricaturas, realismo y animé, entre otras búsquedas visuales. La entrada será gratuita y los artistas podrán exponer y vender sus trabajos sin pagar por sus mesas.
El crecimiento también se reconoce al mirar hacia el comienzo. Desde la organización ubican un origen simbólico de esta comunidad en el Artist Alley del Banzai, cuando eran menos de 15 artistas. Hoy, aquellos integrantes siguen sorprendiéndose por la cantidad de creadores que tiene Comodoro y por quienes todavía quedan por incorporar.
“Uno mira mucho para afuera y piensa que no hay nada de lo que le interesa en su ciudad, o incluso región, pero simplemente faltaba el espacio para darse a conocer”, expresa Mar. “Hasta descubrís cosas nuevas que ni en Buenos Aires llegás a ver y son igual de interesantes, y surgen desde las experiencias propias e ingenio por las limitaciones”.
El debut de KokoFest reunió a más de 30 artistas y abrió un lugar propio para la ilustración y el arte gráfico local. La segunda edición amplió esa propuesta con talleres y un espacio para adolescentes que comenzaban a mostrar sus producciones.
Según recuerdan desde la organización, aquella segunda convocatoria llegó pronto, a partir de un nuevo contacto de la Secretaría de Cultura. Pese al tiempo acotado de preparación, pudieron incorporar talleres públicos para distintas edades, a cargo de Agustín Huberty, Mar Urzua y Liliana Ostrovsky. Para esta tercera edición contaron con más tiempo para organizarse y sumar actividades.
DIBUJAR Y ENCONTRARSE
El Club de Dibujo tendrá continuidad y, como suele convocar principalmente a chicos, se incorporará una Jam de Dibujo destinada a adolescentes y adultos. La propuesta contará con música en vivo de Kion.
También habrá dos concursos de dibujo divididos por rangos de edad. Durante ambas jornadas participarán estudiantes de animación de la ENERC (Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica), quienes exhibirán sus trabajos de clase.
Otra de las novedades será la Fábrica de Pines. Allí, cada visitante podrá dibujar y pintar su propio diseño, que una persona del equipo convertirá en un pin en el momento. La actividad estará abierta a todas las edades y tendrá un valor de 1.500 pesos por unidad, destinado a colaborar con el pago del personal contratado.
El espacio de Artistas Emergentes volverá a reunir a los adolescentes que participaron en la edición anterior y sumará a otros cuatro. Estarán acompañados por sus tutores y por ilustradores a quienes podrán consultar sobre cómo exponer o vender sus producciones.
La devolución de aquella primera experiencia fue uno de los motivos para sostener la iniciativa. “Estaban agotados por todo un fin de semana exponiendo y/o vendiendo. Así, cansados y todo, se fueron contentos y reconocidos”, recuerdan desde la organización. “Creemos que ese tipo de iniciativas son las necesarias para ver un futuro más posible para esos jóvenes que les interese este tipo de trabajo”.
LOS VÍNCULOS QUE SIGUEN DESPUÉS
Los encuentros del festival también dieron lugar a otros proyectos. Tras el primer KokoFest, el contacto entre artistas y la comunicación a través de un grupo de WhatsApp facilitaron nuevas convocatorias.
En febrero de este año realizaron Comodoro Fantástico, una muestra en la que intervinieron fotografías de la ciudad con elementos mágicos, monstruosos y espirituales. En octubre, Arcanos Ilustrados reunió a 51 artistas para reinterpretar y redibujar un mazo de tarot, en sintonía con el esoterismo y Halloween.
A esas experiencias se suman el Club de Dibujo, actualmente de vacaciones, y Urban Sketches, cuyos participantes se encuentran una o dos veces al mes en distintos sectores de Comodoro.
El intercambio con el público tiene además una continuidad laboral. Desde la organización señalan que el contacto durante el festival derivó en encargos de murales, portadas de libros y diseños originales para marcas de indumentaria durante otros meses del año.
Giuli Zandomeni describe lo que ese reconocimiento significó para ella. “El espacio de la Koko generó en mí la oportunidad de poder valorar y sentirme orgullosa de ser una artista”. También destaca que conocer a quienes producen las obras genera una conexión diferente con el público y permite acompañar su trabajo y su posibilidad de seguir creando.
La respuesta de los visitantes combina a quienes acompañan desde el comienzo con personas que llegan por primera vez y descubren estilos que les interesan. “El encuentro cara a cara y las devoluciones en vivo son inigualables. En estos tiempos, que se tomen el tiempo de valorizar el arte humano es gratificante”, expresan desde la KokoFest.
CÓMO SE SOSTIENE EL ENCUENTRO
La gratuidad para visitantes y expositores es una de las decisiones centrales del festival. Permite que los artistas participen cualquiera sea su situación económica y, al mismo tiempo, plantea el desafío de reunir recursos para cubrir los gastos.
La Secretaría de Cultura aporta el espacio, las mesas y el sonido. La organización debe afrontar, entre otros costos, el pago de quienes trabajan en recepción y en el cuidado del Club de Dibujo.
Para esta edición volverán a vender sets de stickers de Koko, el gato que identifica al festival. A esa recaudación se sumará lo obtenido en la Fábrica de Pines.
También incorporaron colaboradores que aportan productos o servicios a cambio de reconocimiento y recomendaciones en las redes y durante el encuentro. Cultura Jugona y Sudestada Prod Fest cedieron espacios para difundir la propuesta, mientras que Flex Gráfica, Porcelinas, Manped e Iris colaboraron con stickers o descuentos para feriantes.
La invitación está abierta a familias, grupos de amigos y personas de todas las edades, con actividades para dibujar, conversar con los artistas, comprar producciones locales y ver cortos originales. Quienes quieran acercarse a la comunidad de ilustradores también podrán hacerlo durante las jornadas.
La programación completa de ambos días se publicará en Instagram, en @kokofest_cr, y en el canal de difusión de WhatsApp del festival.