La pandemia cambió la función del policía y mutaron los delitos

Prevenir y reprimir el delito dejó de ser la consigna a fines de marzo. Es que con el inicio de la cuarentena los policías se abocaron a evitar la circulación del virus mañana, tarde y noche. Mutaron los delitos cotidianos y las estafas se multiplicaron porque la gente no salía de sus casas. Se registró el índice más bajo de homicidios de la última década.

La pandemia por el coronavirus no estaba en los planes de nadie y la cuarentena fue la primera consecuencia que atravesó la vida cotidiana de una sociedad. En Comodoro Rivadavia también se transformaron las actividades sociales, familiares e individuales hasta el extremo de que en la actualidad muchos ciudadanos aún no visitan a sus seres queridos.

En ese contexto, en el 2020 la fuerza policial debió asumir un trabajo desconocido que experimentó en las calles, rutas, accesos y domicilios de la urbe petrolera. Con aciertos y desaciertos; con miedos y valentía, los policías debieron “abocarse de lleno a tratar de evitar la circulación del virus dentro de la ciudad”, apuntó el jefe de la Unidad Regional, comisario mayor Ricardo Lienan.

En diálogo con El Patagónico, el jefe policial reconoció que “la pandemia ha cambiado la manera de llevar adelante la función específica de nuestra institución, que es la prevención y la represión del delito”.

Tampoco “teníamos pensado la particularidad y el trabajo que llevó el personal policial en las calles desde el primer día, y hasta en la actualidad, con diferentes controles y colaborando siempre con el ministerio de Salud”.

Además de controlar la circulación de las personas en las calles, los efectivos -en particular el personal de la Policía Comunitaria- recurría a los hogares donde “se detectaba una persona de Covid positivo o tenía que estar aislado por ser contacto estrecho”.

En ese aspecto, los uniformados debían controlar que ese ciudadano no saliera de su hogar y cumpliera con los 15 días de cuarentena. Incluso debían cumplir un protocolo de intervención cuando llegaban a una vivienda que tampoco estaba muy claro en un principio.

Hubo confusiones que quedaron reflejadas en ciertos hechos, como cuando el personal de turno de la Seccional Séptima el domingo 29 de marzo desalojó la dependencia después de intervenir en la casa de una mujer que tenía afección pulmonar y debía ser hospitalizada. Si bien respetaron un protocolo, el miedo a lo desconocido llevó a tomar esa apresurada medida.

UN CENTENAR DE POSITIVOS

Con el correr de los meses se propagó el virus y el personal policial también comenzó a contagiarse. Allí se “redujo la presencia policial en las calles y también tuvimos que reducir varias actividades en relación al virus”.

Según dispuso el Ministerio de Salud de la provincia, los policías que integraban el grupo de riesgo dejaron de concurrir a su lugar de trabajo, sea cual fuera el área de la fuerza, y en la actualidad continúan en sus casas.

El jefe policial detalló que “tenemos cerca de 80 personal de calle en cuarentena por ser personas de riesgo y tuvimos un porcentaje bastante alto de personal con positivo y contactos estrechos. Llegamos a tener más de 100 efectivos contagiados. Se vio reducida una gran cantidad de personal en todas las dependencias”.

No obstante, “ninguna de las dependencias dejó de cumplir sus funciones y si bien estuvieron restringidas en el personal siempre se dio prioridad a la función de cada dependencia, cubriendo con los grupos especiales que colaboraron mucho en ese sentido”, explicó Lienan.

MUTACION DE DELITOS

Con la pandemia, “descendieron en gran cantidad los hechos delictuales; la ciudadanía se vio restringida de salir de sus hogares y eso ayudó a la reducción de delitos, aunque el personal policial nunca bajó los brazos y siempre estuvo en la calle a pesar de todo”, recalcó el titular de la Unidad Regional.

Los homicidios descendieron notablemente en comparación con años anteriores. La División Policial de Investigaciones contabilizó este año apenas cinco asesinatos. Tampoco hubo asaltos a mano armada ni arrebatos en cantidad, como en otros tiempos.

Para el jefe policial, “los robos de viviendas han descendido y mucho ha ayudado la pandemia porque las personas no se han ausentado de sus domicilios”, aunque los reducidores de elementos robados se inclinaron con mayor asiduidad hacia las redes sociales, principalmente Facebook, para ofrecen los productos malhabidos.

La estafa, en tanto, fue un delito que creció en la ciudad, pero mutó en sus formas. Los delincuentes se ajustaron a los tiempos que corrían y argumentaron sus engaños haciéndose pasar por agentes de la AFIP y utilizando el término IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) para concretar el denominado “cuento del tío” para acceder a las cuentas de sus víctimas.

La otra opción fue engañar a las personas mayores diciéndoles que debían cambiar los billetes de sus ahorros que tenían en sus casas y así se hicieron de millonarias sumas de dinero. La propia policía cumplió campañas de concientización y pegó carteles en los cajeros y bancos de la ciudad para evitar esos delitos.

“Agradezco y felicito la responsabilidad que asumió cada personal policial al momento en que se inició todo esto. Estuvieron mañana, tarde y noche; con frío, pasaron las cuatro estaciones del año y nunca bajaron los brazos. A los hombres y mujeres quiero agradecer el compromiso y responsabilidad que asumieron”, valoró Lienan.

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