“Las puertas de lo invisible”, los últimos poemas de Daniel Chirom

Uno de los poemarios, “Oscura claridad”, propone una exploración íntima, erudita y vital que se abre camino entre la mitología griega, las fuerzas zodiacales y el asombro abismal ante la inminencia de la muerte. El otro, “Cantos para Elizabeth”, es una suerte de bitácora del intenso amor cultivado a través de los años con su mujer Aida Elizabeth Maltz, Liz.

El volumen “Las puertas de lo invisible”, integrado por los dos últimos libros de poesía que Daniel Chirom no llegó a publicar en vida, despliega el luminoso universo creativo, las tradiciones que lo marcaron y las exploraciones estéticas del gran poeta argentino.
Uno de los poemarios, “Oscura claridad”, propone una exploración íntima, erudita y vital que se abre camino entre la mitología griega, las fuerzas zodiacales y el asombro abismal ante la inminencia de la muerte. El otro, “Cantos para Elizabeth”, es una suerte de bitácora del intenso amor cultivado a través de los años con su mujer Aida Elizabeth Maltz, Liz.
“La poesía de Chirom es claroscuro y paradoja. Vanguardia y clasicismo, futuro y pasado, lo inédito y lo revelado, la fugacidad y la inmortalidad”, apunta el escritor y periodista Juan Pablo Bertazza en el prólogo del libro, publicado en una bella edición por Lumen.
Y explica: “Esa conjugación de dos aspectos distintos, casi opuestos, es una constante en su obra; incluso en la manera en que hace dialogar el canto al amor con una notable espiritualidad”.
Daniel Chirom (1955-2008) fue un gran poeta argentino, que también se desempeñó como promotor cultural, abogado y periodista.
Incansable difusor de la poesía, rescató a muchos escritores olvidados o no conocidos. Fue, además, editor de la revista de poesí­a El Jabalí­ y conductor del programa radial homónimo, que se emitió durante años por Radio Nacional.
En su notable obra poética, se destacan los libros “Crónica a Robledo Puch” (1975), “Los Atlantes” (1979), “La diáspora” (1983), “El hilo de oro” (1989), “Candelabros” (1999), “El ojo de los días” (2003) y las antologías internacionales “Manjar del exilio” (2005) y “L`oeil des jours” (2007). Compiló, además, una “Antología de la Nueva Poesía Argentina”.
Según Bertazza, “la publicación de los dos libros póstumos de Daniel Chirom confirma que su obra lleva esa marca registrada de la poesía: una luz que también se alimenta de las sombras. Una obra que cantó el triunfo de David sobre Goliat y enseguida lo alertó acerca de la posibilidad de caer en la misma ceguera de mortal enemigo, porque `en el poder no reside la belleza`.
“Comienzo la cuenta regresiva/Mi misión es explorar el infinito/Hallar lo inhallable”, es el poema que abre ese extraordinario libro titulado “Oscura claridad”, atravesado por los mitos, los símbolos y por la idea del vuelo astronómico, metafísico y existencial.
Sobre ese libro, Bertazza dice que Chirom lo pensó como un viaje espacial, “un viaje futurista: lo notable es que se trata de un viaje intergaláctico con equipamiento clásico. Mientras el léxico de este libro apunta a la poesía más tradicional, la propuesta no deja de volverse asimilable a la Odisea espacial de Bowie o a un viaje interestelar de Spinetta”.
En ese sentido, es notable el interés de Chirom por las nuevas generaciones de poetas y también por el mundo del rock: uno de sus libros en prosa es justamente “Charly García”, una de las primeras entrevistas publicadas al músico argentino.
Según el periodista, ambos libros “pueden leerse como un díptico. No sólo por las semejanzas estilísticas y hasta temáticas que guardan -debido a que fueron escritos simultáneamente-, sino sobre todo porque su lectura en conjunto también crea sentido. Casi podría afirmarse que conforman un único libro, en tanto marcan el cruce permanente entre la oscuridad y la luz”.

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