Le dictaron dos meses de prisión al sospechoso del homicidio de Km 14

Hernán Antisoli, el detenido por el homicidio de Ismael Martínez -registrado el viernes en el barrio Centenario-, compareció ayer en la audiencia judicial de formalización de la causa. El imputado aceptó declarar y manifestó que quien asesinó a Martínez fue Pedro Boris Pérez, el testigo presentado por la Fiscalía que lo incrimina a él. La defensa pidió la libertad de Antisoli, pero el juez Jorge Odorisio, después de un cuarto intermedio valoró el testimonio de Pérez quien dijo haber visto el momento en que el imputado golpeó con una botella de vidrio en la cabeza a la víctima y que con la botella cortada le aplicó un corte en un brazo. El testigo relató también que la agresión se desencadenó, en medio del consumo de alcohol, porque Martínez le había dicho a Antisoli que iba a violar a su hermana. El magistrado determinó dos meses de prisión preventiva para el presunto autor y tres meses de plazo de investigación para la Fiscalía.

En la audiencia de control de detención y formalización de la investigación contra Hernán José Antisoli (18), alias “El Gordo”, desarrollada ayer por la mañana en la Oficina Judicial de Comodoro Rivadavia, el imputado por el homicidio de Ismael “El Sucio” Martínez (57), optó por declarar y responder preguntas de las partes. El Patagónico fue el único medio periodístico presente en dicha audiencia.

El Ministerio Público Fiscal, representado por el jefe de fiscales, Juan Carlos Caperochipi y por la funcionaria Andrea Serer imputó a Antisoli de homicidio simple.

De acuerdo al relato de la Fiscalía, en primer término Antisoli golpeó la cabeza de la víctima con una botella de vidrio y luego con la botella rota le aplicó un corte en la muñeca izquierda que le provocó a Martínez un corte de 5 centímetros de largo y 5 centímetros de profundidad, que dañó tendones y músculos, sufriendo un shock hipovolémico a raíz del desangramiento.

Martínez alcanzó a caminar varios metros y cayó tendido en donde finalmente fallecería, el ingreso a una gomería de Kilómetro 14.

De acuerdo a la acusación, Martínez compartía bebidas junto a Antisoli, a Pedro Boris Pérez y a Matías Ferreira. Todos se conocían y según los testimonios solían juntarse a compartir bebidas y a jugar a las cartas.

Esa tarde, según la versión de la Fiscalía, después de comprar bebidas en el kiosco “Nico”, a la vera de la ruta Nacional 3, el grupo se ubicó en la sombra a beber vino en caja y cervezas. En un momento dado surgió una discusión entre Antisoli y Martínez, en donde “El Gordo” le aplicó un golpe en la cabeza y un corte con un trozo de botella. La víctima caminó 300 metros y se desvaneció.

Siempre de acuerdo al relato de la Fiscalía, luego de lo ocurrido Antisoli habría ido en busca de Pérez junto a su novia y otra persona e intimidaron a una mujer, que también se convirtió en una testigo clave en esta parte inicial del proceso. Esa mujer dijo que el imputado llegó gritando y que le exigió que le dijera dónde estaba Pérez y que ella le respondió que ya se había ido. Sin embargo, Antisoli creía que el hombre estaba todavía en el lugar y arrojó piedras a la vivienda, por lo que ante esta intimidación la mujer fue al Comisaría Mosconi pñra radicar la denuncia.

La policía demoró a Antisoli y a Ferreira –este último con machas hemáticas en su ropa- porque según la Fiscalía, ante las preguntas estaban dubitativos y nerviosos.

Una vez que se conoció el testimonio de Pérez y el de la mujer, la demora de Antisoli se convirtió en detención y Ferreira fue dejado en libertad aunque todavía resta que la Fiscalía efectúe algunas averiguaciones en cuanto a su situación.

La Fiscalía solicitó tres meses de plazo de investigación y el mismo tiempo para mantener en prisión preventiva a Antisoli, por el peligro de entorpecimiento ya que había intimidado a la testigo.

DIJO QUE EL QUE LO MATO FUE PEREZ

Antisoli, asesorado por los defensores públicos Lilian Bórquez y Ariel Quiroga, hizo lugar a declarar y dijo que a Martínez lo conocía desde chico y que se día lo encontraron en el camino y que fueron a tomar algo, hasta que en un momento dado Pérez le pegó un botellazo a Martínez. También dijo: “nunca tiramos piedra a la casa” de la testigo.

Manifestó que Pérez y Martínez tuvieron una discusión porque tres semanas antes en Kilómetro 14, Martínez le había pegado a Pérez en el gallinero de su abuela. Que después de la agresión con la botella, Martínez se levantó y se fue para la forrajería y que dijo que “ya lo iba a encontrar”.

Antisoli argumentó que nunca tuvo problemas con Martínez, quien dormía en el gallinero de su abuela y que la policía le había preguntado cómo fueron las cosas y que Ferreira le aconsejó que no dijera nada a la policía.

El imputado también explicó que el año pasado terminó los estudios secundarios y que quiere estudiar abogacía o ser maestro mayor de obras y que no tenía antecedentes policiales.

En ese momento, la funcionaria Serer le consultó sobre dos causas en la que se lo investiga, una de lesiones a una menor de edad y un hurto, pero la defensora Bórquez pidió objeción al magistrado porque no permitiría que su asistido contestara sobre algo que podía incriminarlo y que no sabía el estado de las causas.

PIDIERON CAMBIAR LA CALIFICACION

Bórquez solicitó reserva de queja porque la policía fue a buscar a Antisoli a su domicilio luego de que lo señalara una testigo de oídas y dijo que en ese caso necesitaban una orden de allanamiento y pidió que se reformule la calificación provisoria a “homicidio preterintencional”. Es que dijo que sea quien fuera el autor, el golpe en la cabeza no fue lo que le dio muerte a Martínez, sino el corte en el brazo y que la lesión si hubiese querido ser infringida en busca de dar muerte, se podría haber hecho en la zona abdominal en donde hay más órganos vitales.

Quiroga, en tanto, recordó que la Fiscalía no había citado móvil del homicidio, y su asistido sí y que si el juez hacía lugar a la detención de una persona inocente para pedir disculpas luego iba a ser tarde.

La defensa solicitó la libertad de Antisoli argumentando que el mínimo de la pena en el homicidio preterintencional es de 3 años, sumado a la carencia de antecedentes penales.

Incluso se preguntaron cómo la policía detenía a Antisoli y no a Ferreira que tenía manchas de sangre en la ropa por lo que plantearon la duda de qué rol le cabe a Ferreira y frente a la declaración de Antisoli que apunta a Pérez pidió que “se investigue como corresponde”.

Quiroga dijo que el Estado debe proteger a los testigos y no echar mano a lo más gravoso, la detención preventiva, en medio de un sistema colapsado con gran agresividad en los lugares de detención.

Después de un cuarto intermedio, el juez Odorisio dijo que hasta la fecha, con las pruebas reunidas, puede valorar los testimonios acercados por la Fiscalía, uno de ellos de la testigo que se sintió intimidada por Antisoli y el de Pedro Pérez que fue un testigo presencial que dijo que Antisoli golpeó y cortó a Martínez porque estaba drogado y alcoholizado luego de que este último le dijera que iba a violar a su hermana.

Incluso el juez puso de relieve el testimonio en el que se daba cuenta que la abuela de Antisoli decía que su nieto siempre le pegaba a Martínez. No hizo lugar al cambio de calificación propuesto por la defensa y lo encuadró en el homicidio simple.

De ese modo, dictó tres meses de plazo de investigación y dos meses de prisión preventiva por los peligros de entorpecimiento, por considerarlo un caso grave y por la expectativa de pena que se espera, ocho años de prisión.

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