Los "influencers" prestamistas que convierten la usura en contenido para redes

En medio del endeudamiento y las dificultades para acceder al crédito formal, comenzaron a ganar visibilidad en redes sociales prestamistas que exhiben sus operaciones como si fueran una actividad cotidiana. Pagarés, firmas, intereses y rostros expuestos forman parte de un contenido que naturaliza los préstamos informales.

En el último tiempo, la crisis económica que atraviesa un importante porcentaje de la población también modificó la forma en que circulan los préstamos informales. En redes sociales comenzaron a aparecer prestamistas que muestran abiertamente sus operaciones y convierten cada acuerdo en contenido. La escena se presenta con una estética de normalidad: papeles, firmas, pagarés y condiciones de pago quedan expuestos ante quienes siguen sus cuentas.

Uno de esos casos muestra el intercambio entre un prestamista y un hombre que solicita dos millones de pesos para abrir una barbería. El proceso queda registrado en video, desde la firma de la documentación hasta la entrega del préstamo.

En las imágenes aparece una libreta de pagarés y distintos papeles que el solicitante debe firmar. También quedan expuestos los rostros de ambos, sin ningún tipo de pixelado. Entre las condiciones acordadas figura un interés del 15% en caso de atraso en el pago.

La particularidad de estas publicaciones está en la manera en que presentan la operación. El préstamo y sus condiciones aparecen mostrados como parte de una práctica habitual, con una puesta en escena que contribuye a quitarle excepcionalidad a una modalidad de financiamiento informal.

La expansión de este tipo de prestamistas ocurre en un escenario de fuerte endeudamiento, especialmente entre los menores de 25 años. Para muchas personas, el recorrido comienza con el crédito bancario y continúa con las billeteras virtuales. Cuando esas alternativas dejan de estar disponibles por las deudas acumuladas o por no alcanzar los requisitos crediticios, el préstamo informal aparece como una de las opciones que quedan a mano.

Así, los antiguos prestamistas de barrio comenzaron a ocupar un nuevo espacio: las redes sociales. La actividad que antes permanecía circunscripta a un ámbito reducido ahora puede convertirse en contenido público, con operaciones filmadas y difundidas como parte de una dinámica cotidiana.

La exposición en redes agrega una nueva dimensión a un fenómeno que se desarrolla al margen de los canales tradicionales de crédito. Los préstamos informales encuentran en las plataformas digitales una vidriera desde la cual mostrar sus condiciones y, al mismo tiempo, construir una imagen de normalidad alrededor de una práctica asociada al endeudamiento y los intereses.

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