Luis Raúl Menocchio, conocido como “El Gusano” y “El hombre de las mil caras”, volvió a quedar en el centro de una investigación criminal. El hombre que durante años logró eludir a la Justicia mediante cambios de identidad y modificaciones en su apariencia, cumple actualmente dos condenas a prisión perpetua y, según una investigación de la Policía del Chubut, habría manejado desde la cárcel una organización dedicada a la comercialización de estupefacientes.
El dato surgió en el marco del denominado Operativo Berlín, una investigación desarrollada durante casi un año por la División Drogas Peligrosas de Trelew, que derivó este fin de semana en más de 40 allanamientos y 17 detenciones en distintos puntos de la provincia.
Uno de los procedimientos se realizó en la Unidad N° 6 de Rawson, donde se encuentra alojado Menocchio. De acuerdo con la hipótesis de los investigadores, el condenado habría utilizado teléfonos no registrados para impartir instrucciones y mantener contacto con una estructura integrada por familiares y colaboradores que se encontraban en libertad.
UNA VIDA MARCADA POR EL LUJO Y LAS FUGAS
Menocchio nació en Posadas, Misiones, en 1962, en el seno de una familia vinculada al ámbito empresarial. Luego de pasar algunos años en Resistencia, en 1992 se radicó en Paraguay, donde desarrolló diferentes emprendimientos y alcanzó un elevado nivel económico.
Durante esa etapa llevó una vida de ostentación, con propiedades, vehículos de alta gama, embarcaciones, guardaespaldas y viajes en avión privado. Sin embargo, con el paso del tiempo su nombre comenzó a aparecer relacionado con investigaciones criminales.
En agosto de 2004, Eduardo Maciel y Graciela Méndez fueron vistos por última vez cuando salían de un local nocturno en compañía de Menocchio. Días después, sus cuerpos fueron encontrados dentro de tambores sellados con cemento, en la zona de San Lorenzo, Paraguay.
Ambos habían sido asesinados a tiros. La Justicia paraguaya vinculó a Menocchio con el doble homicidio, pero para entonces ya había abandonado el país y se encontraba prófugo. Desde ese momento comenzó una búsqueda internacional que alimentó aún más su fama de hombre capaz de modificar su identidad y apariencia para evitar ser localizado.
En marzo de 2005, el productor cinematográfico Claudio Javier Nozzi fue encontrado muerto en el río Paraná, en Corrientes. Su cuerpo presentaba un disparo y estaba atado a un ancla.
Nozzi había viajado desde Buenos Aires acompañado por un hombre que se identificaba como Hugo Jara y decía ser su secretario. Cuando la Policía logró detenerlo, descubrió que detrás de esa identidad se encontraba Luis Raúl Menocchio.
El aspecto del sospechoso había cambiado considerablemente. Se había sometido a cirugías estéticas y realizado modificaciones en su cabello y cejas. Además, los investigadores determinaron que había utilizado ácido para alterar sus huellas digitales, en un intento por dificultar su identificación.
Por este caso permaneció detenido durante varios años, aunque posteriormente recuperó la libertad por falta de pruebas suficientes. Sin embargo, la investigación se reactivaría tiempo después.
DOS CONDENAS A PRISION PERPETUA
En 2011, Menocchio volvió a quedar involucrado en una causa por un doble homicidio ocurrido en Corrientes. El terrateniente Manuel Roseo y Nélida Bartolomé fueron asesinados en una estancia, en un hecho relacionado con una disputa millonaria por unas 50 mil hectáreas.
La investigación también permitió avanzar nuevamente sobre el expediente relacionado con la muerte de Claudio Nozzi.
En mayo de 2012, Menocchio fue condenado a prisión perpetua por el homicidio del productor cinematográfico. Al año siguiente recibió una segunda condena a prisión perpetua por los asesinatos de Manuel Roseo y Nélida Bartolomé.
Desde entonces permanece privado de su libertad.
LA NUEVA INVESTIGACION DESDE LA UNIDAD 6
Más de una década después de esas condenas, el nombre de Menocchio volvió a aparecer en una investigación criminal, esta vez en Chubut.
El Operativo Berlín fue desplegado luego de casi un año de tareas de investigación y contempló procedimientos en Trelew, Rawson, Playa Unión, Puerto Madryn y otros puntos de la provincia. También se realizó un allanamiento dentro de la Unidad N° 6.
Según la hipótesis policial, Menocchio habría utilizado su posición dentro del establecimiento penitenciario para continuar impartiendo órdenes y coordinando actividades relacionadas con el narcotráfico.
La organización investigada habría utilizado empresas de encomiendas para trasladar droga hacia Chubut y contaría con personas encargadas de custodiar domicilios y advertir sobre movimientos policiales.
Los investigadores también sostienen que parte de los estupefacientes habría ingresado a la cárcel para ser comercializada entre los internos, mientras que el dinero obtenido de las operaciones era administrado mediante transferencias.
El operativo realizado en Chubut permitió secuestrar alrededor de 17 kilos de cannabis, 1,5 kilos de cocaína, seis armas de fuego, 30 teléfonos celulares, diez vehículos y dinero en efectivo.
La investigación también tuvo ramificaciones en Buenos Aires, Corrientes, Chaco, Jujuy y Catamarca, donde se concretaron nuevos procedimientos, detenciones y secuestros de dinero, que superarían los 50 millones de pesos.
Ahora será la Justicia Federal la encargada de determinar las responsabilidades de cada uno de los involucrados y establecer si las sospechas de los investigadores pueden ser acreditadas judicialmente.
Para Menocchio, el Operativo Berlín representa un nuevo capítulo en una extensa historia criminal que comenzó hace más de dos décadas y que, de acuerdo con la investigación de la Policía del Chubut, habría continuado incluso detrás de los muros de la Unidad N° 6 de Rawson.