Manifestantes enfrentaron a la policía al cumplirse un año de la muerte de Gerez

Los incidentes se registraron el lunes por la noche y tuvieron epicentro frente a la Comisaría Primera de Caleta Olivia al cumplirse un año de la muerte de joven Gustavo Gerez dentro de esa misma dependencia. Hubo rotura de vidrios y dos policías lesionados con pedradas, en tanto que un manifestante fue trasladado al Hospital Zonal al recibir impactos de postas de goma y caer al pavimento.

Caleta Olivia (agencia)
Gustavo Gerez tenía 28 años cuando fue detenido por una comisión policial, acusado de provocar disturbios en la vía pública, y murió en la comisaria ubicada en la céntrica esquina de Hipólito Yrigoyen y Capitán Guttero, en diagonal al edificio de los juzgados de instrucción.
La versión policial indica que llegó golpeado por una pelea callejera con otros individuos y que se descompensó a los pocos minutos de ingresar a la dependencia, antes de que llegara un médico para constatar su estado clínico.
La familia denunció que su deceso de produjo por una paliza que le propinó la policía, lo que originó la primera protesta que derivó en serios incidentes con lesionados entre la gente que se manifestó y los uniformados. Con el transcurrir de los meses, hubo otros hechos similares y por ello las marchas de pedido de justicia quedaron prácticamente limitadas a familiares y amigos de la víctima.
Se cuestionó a un médico forense local y semanas más tarde tuvo que intervenir un equipo de especialistas requerido por la justicia. Para ello el cadáver fue trasladado a la morgue de Río Gallegos, tras lo cual la causa se fue demorando y el caso aún no fue esclarecido fehacientemente.
ROCK, MARCHA
Y VIOLENCIA
Al cumplirse un año de ese hecho sus amigos y su hermana, Sandra Gerez, organizaron un nuevo acto de protesta que se cumplió precisamente el lunes y comenzó en horas de la tarde con un recital de bandas de rock en la plazoleta de la Escuela N° 69, en diagonal a la del Gorosito.
Estaba previsto que a las 21 se iba a realizar una caminata hacia el Colegio San José Obrero donde se pintó un mural que recuerda a Gerez, pero tras varios minutos de demora los manifestantes decidieron ir primero hasta la Comisaría Primera, adonde llegaron alrededor de las 22.15.
El número oscilaba en el centenar, en su mayoría jóvenes, y la policía tenía directivas de permitir que se manifestaran y solo actuar en caso de ser agredidos.
Frente al edificio solo aguardaban efectivos regulares sin elementos de protección, quienes en principio recibieron fuertes insultos, los que dieron paso a la violencia cuando parte de los manifestantes comenzaron a arrojar pirotecnia de alto poder de estruendo y piedras.
Como consecuencia de ello, uno de los uniformados fue impactado en el rostro y otro en una mano, por lo cual tuvieron que intervenir integrantes de la División Infantería y del Comando Radioeléctrico que estaban alistados en el patio de la Unidad Regional, contiguo a la comisaría.
Los grupos de élite accionaron itakas y dispararon postas de goma para dispersar a los manifestantes y uno de ellos recibió impactos en sus piernas y cayó al suelo, siendo posteriormente trasladado al Hospital Zonal. Más tarde se lo identificó como Ariel Araya, de 40 años, quien no quedó detenido pero tuvo que fijar un domicilio legal.
Tras la refriega, se constató que al menos cuadro vidrios de ventanas y de la puerta de acceso a la comisaria fueron perforados o trizados por las pedradas, pero también quedaron esparcidos en el pavimento algunos carteles de protesta y varias latas de cerveza.
En su retirada, uno de los grupos manifestantes también destrozó a pedradas varios vidrios de la sede del gremio de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) ubicado en las inmediaciones
El dirigente sindical Oscar Contreras dijo que junto con un grupo de afiliados habían decidido retirarse minutos antes ya que presagiaban un clima de violencia y luego tuvieron que retornar para constatar los daños que ascienden a unos 11 mil pesos y que por ello demandaría legalmente a quienes organizaron la manifestación.

PIERDEN CREDIBILIDAD
Por su parte, Sandra Gerez trató de deslindar responsabilidad y a través de su cuenta de Facebook señaló que solo un grupo reducido fue el que llegó finamente hasta el sitio del mural ya que esa era la idea principal y "que el resto se haga cargo de sus actos".
Al mismo tiempo admitió que con los incidentes del lunes por la noche ya se perdió credibilidad entre el resto de la comunidad.
Dijo en un reportaje radial que ella también había llegado hasta la comisaría, pero decidió retirarse cuando la situación se descontroló, añadiendo que "esto no ayuda en nada a la causa y por eso desde ahora no voy a convocar ni a una marcha más".

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