Menna impulsa la prórroga del Régimen para la Recuperación de la Ganadería Ovina

El diputado nacional chubutense, Gustavo Menna, presentó un proyecto de ley que incluye la actualización del fondo asignado llevándolo a 1.500 millones de pesos. Y establece que la distribución se realice teniendo en cuenta el stock ovino de cada provincia.

El diputado nacional de Chubut Gustavo Menna (UCR-Juntos por el Cambio) presentó un proyecto de ley que tiene el objetivo de prorrogar por 10 años más el Régimen para la Recuperación de la Ganadería Ovina. El proyecto actualiza el monto del fondo contemplado en la Ley 25.422 y, además, dispone que la distribución de los recursos tenga en cuenta, de modo prioritario, el stock ovino de cada provincia.

La iniciativa tuvo en su presentación el acompañamiento de Ricardo Buryaile (Formosa), Roxana Reyes (Santa Cruz), Lorena Matzen (Río Negro), Atilio Benedetti (Entre Ríos) y Jorge Vara (Corrientes).

En concreto, el proyecto -presentado este lunes bajo el expediente 3785-D-2020- busca modificar el artículo 16° de la ley, y llevar así el Fondo para la Recuperación de la Actividad Ovina (FRAO) a 1.500 millones de pesos, con el fin de actualizar, en virtud de la depreciación del peso, el monto de 80 millones de pesos que había sido dispuesto en 2011.

Además se busca modificar el artículo 17° de la misma Ley 25.422, “estableciendo como criterio a ser tenido prioritariamente en cuenta el del stock de ganado ovino de cada provincia, de modo que la distribución (de los fondos) se efectúe en función de la existencia de cabezas de lanares existente en cada Estado provincial, ya que ello se presenta como el tópico más equitativo y apropiado de reparto”, explicó Menna.

La prórroga promovida en el proyecto de ley es desde el 5 de abril de 2021, fecha en la que deviene de la extensión del Régimen -creado en el año 2001- a partir de la ley 26.680, sancionada en 2011.

En este sentido, explicó Menna, la modificación del artículo 16° de la Ley 25.422 dispone “el nuevo plazo en forma directa en el propio articulado de la norma, en el que se establece la obligación del Poder Ejecutivo de incorporar en las sucesivas leyes de presupuesto una partida y crédito para financiar el FRAO”.

“Los antecedentes que dieron lugar a la creación de este régimen de incentivo y apoyo a una economía regional tan relevante como la vinculada a la ganadería ovina siguen vigentes y, por tal motivo, justifican dar lugar a una nueva prórroga. En este caso por otros 10 años, contados desde la expiración del vigente, el próximo 5 de abril de 2021”, dijo el legislador radical en el proyecto.

Agregó que “la cría de ovinos tiene una relevancia que excede el hecho económico de por sí importante que reviste, para trascender a implicancias geopolíticas de poblamiento y ocupación territorial en un país macrocefálico, con la mayor parte de su población concentrada en unas pocas metrópolis y en particular en el Área Metropolitana de Buenos Aires, mientras existen inmensos espacios vacíos y despoblados, como el caso de la Patagonia”.

En el poblamiento de esta región, explicó, “la cría de lanares tuvo históricamente un papel central, a partir del cual se fueron perfilando pequeñas poblaciones, actividad comercial, infraestructura estatal, vías de comunicación y todo lo que tiene que ver con llegar con los servicios públicos asociados a todo asentamiento humano”.

Reseñó que “condiciones macroeconómicas desfavorables, la caída del precio de la lana y de la carne, cambios en las tendencias globales de consumo, factores climáticos e incluso eventos como la erupción del volcán Hudson en Chile provocaron una pérdida gradual del stock ganadero ovino de nuestro país, como así también el despoblamiento rural”.

En este sentido indicó que “la pérdida de población rural da lugar a la desaparición de pueblos y a la migración de muchas personas hacia las ciudades más grandes, a las que llegan obligados por la pérdida del trabajo para el que están capacitados y a un medio con una idiosincrasia distinta y muchas veces hostil con lo que constituyen sus costumbres”.

Añadió que “generar políticas públicas activas que apoyen este tipo de economías regionales da lugar a una mejora en la calidad de vida para esas personas y permite sostener el concepto de ruralidad”.

Comentó en este contexto que “si bien en los últimos años existió una recuperación del precio de la lana; y la apertura de mercados lograda también en los años recientes permitió ampliar el espectro de demanda al volcarla hacia la carne, subsisten los factores que motivaron tanto la creación de este régimen en 2001 como su prórroga en 2011”.

Cuantificó que “Argentina tuvo un stock ganadero ovino de más de 70 millones de cabezas hacia fines del siglo XIX que fue reduciéndose año tras año”, y explicó que “con el régimen aprobado por la Ley 25.422 pudo lograrse una estabilización e incluso cierta recomposición, siendo el stock actual de casi 15 millones de animales, en más de 130 mil establecimientos”.

Puso en valor, así, que con la sanción del Régimen actual, “los beneficios contemplados en el FRAO y la acción concertada con los Estados provinciales adherentes a la norma pudo gestarse un proceso de recuperación parcial de esta economía regional”.

No obstante ello, prosiguió Menna, “esta producción requiere de la continuidad del Régimen ya que aún resta muchísimo camino por recorrer en pos de la reconstrucción de esta actividad, en un contexto de baja de precios internacionales, alta presión tributaria, costos elevados influidos por las distancias y la falta de infraestructura; y dificultades generadas por el despoblamiento, como la acción de los predadores y la inseguridad que multiplica los casos de abigeato”.

Dijo en este sentido que “estamos ante una economía regional relevante para la ocupación territorial, la diversificación de la matriz productiva; la consolidación de exportaciones de lana, carne y genética; el arraigo poblacional e incluso para la conservación de tradiciones culturales argentinas”.

Y finalizó: “Estamos convencidos que la ganadería ovina, por su rol central en materia de ocupación territorial en vastas superficies de nuestro país, particularmente en Patagonia, con su bajísima densidad poblacional, viene a constituir un eje central en la materia”.

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