Miles de personas se manifestaron contra el tarifazo en Buenos Aires

Miles de personas se concentraron en diferentes esquinas de la Capital y el conurbano bajo el hashtag #NoAlTarifazo en los servicios públicos. Jóvenes y mayores de clase media protestaron contra las políticas de Mauricio Macri. La crítica situación económica fue el motivo principal de la protesta cada vez más numerosa.

Las cacerolas se hicieron sentir en la noche del tercer día hábil de 2019. Los tarifazos anunciados antes de fin de año hicieron resurgir con fuerza el hit del verano (pasado). Mientras el presidente descansa en Villa La Angostura, anteanoche miles de personas, en su mayoría mayores y de clase media, protagonizaron un “ruidazo” en distintos barrios de la ciudad y localidades del Gran Buenos Aires.

“Es el peor gobierno de los últimos 150 años. Este tipo es Pinocho: de madera, sin cerebro ni corazón”, afirmaba Luis con silbato y cacerola en Acoyte y Rivadavia. “Los jubilados no tienen ni para comprarle caramelo a los nietos, ni para remedios. Estos tipos están matando el pueblo, se tienen que ir, y no digo más porque tengo miedo que lleve la cana”, confesó y aclaró que es jubilado telefónico.

“No podemos más, no sólo por las facturas: no hay trabajo, la inseguridad tiene que ver son eso. Pido al pueblo que despierte porque van a venir con cualquier cuentito y los van a volver a votar”, advirtió una jubilada y que trabaja de costurera. “Me preocupan los jóvenes. El presidente dice que creó puestos de trabajo… sí, con un cajón en la espalda”, dice sobre los mensajeros que trajinan Buenos Aires.

“Yo aposté por este gobierno, aposté por el cambio, pero lamentablemente estamos bastante defraudados”, explicó Laura con su hija en brazos. “Sabía que al principio iba a ser duro, pero no pensamos que para tanto. No hay una sola medida que apunte al bienestar del pueblo, de la clase media”, se lamentaba.

“Tengo un comercio, tenía tres empleados y ahora no tengo ninguno, es lamentable. No hay consumo, hay que hacer malabares para llegar a fin de mes”, dijo Gerardo Fernández, que tiene un negocio de ropa en San Isidro. “En este barrio (por Caballito) ganaron con el 63% de los votos, recién ahora se están dando cuenta de lo que son, de lo que siempre fueron”, indicó.

“Salí a la calle porque esta situación no se puede sostener más. Soy profesional desde hace treinta años, me dieron un 15% de aumento y no hay plata que alcance. Hay que cortar así (la calle) para que nos escuchen”, explicó otra mujer apostada allí cerca.

El “ruidazo” fue convocado bajo el hashtag #NoAlTarifazo en los servicios públicos, por la Coordinadora de Asambleas Barriales, el Observatorio del Derecho a la Ciudad, Argentina en Red y el Movimiento Comunero. La convocatoria surgió tras los anuncios del ex secretario de Energía, Javier Iguacel, y de los cortes de luz provocados por el servicio deficiente que prestan las empresas del sector.

“Acá en Caballito ganaron por mucho pero los que no los conocían se están empezando a dar cuenta porque el día a día es igual para todos”, explicó Adrián, 48 años, quien destaca que “acá no hay partidos políticos”. “Soy laburante, taxista, el trabajó bajó como en todos los rubros. La gente no tiene plata, trabajamos para pagar impuestos y comer, entonces tomar un taxi es un lujo”, aseguró.

“Son delincuentes, que se vayan todos, son una manga de mafiosos”, gritó un jubilado que llevaba un cartel con la leyenda “Macri, nos estás matando”.

“Está muy complicado, perdimos mucho poder adquisitivo y parece que nos toman el pelo: el señor muy tranquilo en La Angostura”, destacó una joven con su hijo en brazos.

–¿Qué futuro le ves a tu hijo? –preguntó un movilero de televisión.

–Un futuro hermoso, porque estos se van a ir –respondió sin dudar.

NADA QUE CELEBRAR

Ni lluvia ni garúa, la inversión atraviesa un proceso de desecación. El Indicador Mensual de la Inversión (IMI) marcó en noviembre una caída de 24,9 por ciento frente al mismo mes de 2017. La medición elaborada por el Instituto de Trabajo y Economía (ITE) de la Fundación Germán Abdala registró así su contracción más significativa desde julio de 2009, cuando retrocedió 25,3 por ciento. La comparación mensual refleja una contracción de 10,1 por ciento frente a octubre. Con su cuarta caída consecutiva, la inversión alcanzó su nivel más bajo en ocho años.

Arrasada por el desplome en el consumo privado, la pérdida de poder adquisitivo, la destrucción de empleo, la parálisis de la obra pública y la incertidumbre financiera; la dinámica inversora no mejorará en 2019. Incluso si el programa de austeridad implementado para acceder al financiamiento del FMI consigue los resultados esperados, el organismo multilateral proyecta que la inversión caerá este año 9,6 por ciento. O sea, alcanzar ese recesivo resultado sería motivo de celebración bajo los términos del préstamo solicitado por el gobierno argentino.

Entre los componentes del indicador mensual de inversión del ITE se destaca la caída en la inversión en maquinaria que mostró en noviembre un descenso de 34,8 por ciento anual. El retroceso que muestra el IMI se explica por la contracción en la demanda interna. Si bien la devaluación encareció la importación de equipos y las elevadas tasas de interés bloquean el acceso al financiamiento bancario, el principal factor que arrastra a la inversión en Argentina es la caída del consumo. La inversión en equipo durable de producción nacional se redujo 9,5 por ciento anual y continúa en recesión desde noviembre de 2017. Los sectores más afectados fueron minerales no metálicos, químicos, plásticos y metalmecánica. En tanto, la maquinaria importada tuvo una caída de 46,5 por ciento anual, su séptimo rojo mensual consecutivo. “El fuerte ajuste que se observa en este sector se explica en gran medida por la depreciación del tipo de cambio”, sostiene el informe del ITE que depende de los gremios ATE y UTE.

A la caída en la compra de maquinarias se suma el deterioro en la construcción que marcó en noviembre una caída de 15,9 por ciento anual. El único sector que se mantiene en terreno positivo es el de las construcciones petrolíferas vinculadas a la explotación de los hidrocarburos no convencionales. Sin embargo, volvieron a retroceder los proyectos residenciales privados y la obra pública mantiene el freno de mano. A los recortes del gasto estatal se sumó la parálisis en los proyectos viales, energéticos, educativos y ferroviarios que las autoridades argentinas pretendían financiar mediante el esquema de Participación Público-Privada (PPP). La clausura del mercado voluntario de deuda forzó a suspender el uso del promocionado mecanismo de financiamiento para la obra pública con el que pretendía amortiguar el ajuste.

Desde la visión del gobierno de Mauricio Macri, el combo de austeridad, desregulación, apertura y flexibilización alcanza para recuperar la confianza de los mercados e impulsar un ciclo de crecimiento basado en la inversión. Con esa lógica se anunció la frustrada lluvia de inversiones. Sin embargo, la evidencia histórica revela que las empresas solo realizan desembolsos de capital cuando esperan un incremento de la demanda.

El acuerdo con el FMI profundiza la fallida estrategia originaria de la gestión de Cambiemos. El programa de austeridad comprometido por el Palacio de Hacienda y el Banco Central para garantizar los desembolsos del organismo multilateral apaga el motor de la inversión privada. Incluso si se cumplen las exigentes metas del acuerdo, el organismo multilateral prevé que el consumo privado retroceda 6,3 por ciento en 2019. El Fondo pronostica, de todas formas, que la economía argentina volvería a crecer a partir del segundo trimestre.

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