Ricardo Fort murió a causa de un paro cardiaco que se dio en forma súbita a causa de una "hemorragia gástrica masiva", de acuerdo con el parte médico oficial.
El parte fue difundido por Karina Antoñale, cuñada del empresario fallecido, quien anticipó que la familia no hará velorio.
Según el informe del Sanatorio de la Trinidad, el deceso se produjo en la Unidad de Cuidados Intensivos, adonde había ingresado el jueves pasado para tratarse por la fractura de fémur que sufrió mientras permanecía en la ciudad de Miami.
El parte indica que fue "asistido en forma multidisciplinario y se mantuvo clínicamente estable, hasta que súbitamente sufrió un paro cardirrespiratorio asociado a una hemorragia gástrica.
Poco después de las 11:00, Antoñale, esposa de Eduardo Fort, uno de los hermanos de Ricardo, indicó que los hijos del empresario, los mellizos Felipe y Marta, de nueve años, no estaban enterados de la triste noticia, por lo que pidió a los medios que "no vayan a la casa".
Sobre el futuro de los niños, que nacieron mediante la modalidad de alquiler de vientres en los Estados Unidos, señaló que "es un tema familiar que se va a resolver de acuerdo con lo que opinen y quieren los chicos".
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Según trascendió, a las 3.30 entró en paro y, tras 45 minutos de tareas de reanimación, fue dado por muerto.
"Él nos había dicho cuando llegó de Miami que presentía que esto podía pasar en cualquier momento. Hablé anoche con él porque estábamos pautando una nota para Caras, la verdad que no estaba mal", declaró uno de sus encargados prensas, Hernán Ranieri desde la puerta del sanatorio.
En tanto, la semana pasada el mediático recalcó: "nadie me va a cortar la pierna. Es el fémur y es una prótesis, que está perfectamente puesta, no está salida ni corrida. Simplemente hay que ver si no hay infección".
"Decidí ayer internarme. No es de urgencia. Me van a hacer un punzamiento en la rodilla para mandar a analizar, a hacer un cultivo para ver si hay infección o no", se explayó.
"Van a ver si hay infección o no. De ahí se va a ver qué tipo de intervención se me hace", convino Fort.
SU VIDA
Ricardo Fort nació en una cuna de oro. Hijo de Carlos y Marta Fort, dueños de la famosa chocolatería Felfort, fundada por el abuelo de Ricardo en 1912, siempre vivió rodeado de lujos. Sin embargo, tal como contó en reiteradas entrevistas, su niñez no fue feliz y cuando creció tomó la decisión de no continuar con el negocio familiar. No quería ser empresario tanto como ser artista y sentía que su padre no lo apoyaba en su vocación.
"Siempre quise ser famoso y en su momento no se daba. Decidí dejar la carrera, cuando tenía treinta años, volví a Buenos Aires con mis hijos, con la idea de dedicarme a la empresa. Mi padre falleció hace tres años y ahí nació Ricardo Fort, sin la sombra de mi padre, que siempre me censuró", reconoció en diálogo con Animales sueltos, unos años atrás.
Su gran destape como artista mediático fue hace cinco años cuando subió mucho el perfil y comenzó a desfilar por los distintos programas de espectáculos dándose a conocer como cantante. Muy pronto desembarcó en ShowMatch, como jurado de "Bailando por un sueño". Y fue entonces que alcanzó la fama que tanto anhelaba. Una vez allí , en el foco de la opinión pública, protagonizó violentas peleas mediáticas, las más resonantes fueron con Flavio Mendoza, con quien compartía el panel de jurados del certamen de baile, y la histórica enemistad con Jorge Rial.
Excéntrico, provocador y siempre franqueado por un harén de guardaespaldas - algunos de los cuales también tuvieron su momento de fama mediática como Tito Speranza-, Fort gustaba de hacer ostentación de su riqueza. Mostraba sus relojes Rolex, sus abrigos de pieles y siempre estaba maquillado y listo para los flashes.
En 2010 cumplió con su sueño de llevar adelante una compañía teatral. Era el productor y el protagonista de Fortuna, para la que convocó a grandes figuras y se instaló en la calle Corrientes. La notoriedad a la que accedió a partir de su participación en ShowMatch le dio el espaldarazo necesario para llenar el teatro y el año siguiente se aventuró con una segunda parte, Fortuna II. Su última obra fue Fort con caviar, con la que estuvo en Mar del Plata el verano pasado. Fue entonces cuando comenzaron sus problemas de salud más graves.
Fort tenía dos hijos mellizos Felipe y Marta, de nueve años. En un reportaje en el programa Tienen la Palabra de TN, contó cómo fue que accedió a la paternidad por medio de un vientre de alquiler: "Fue en una compañía en California que se encarga de hacer este tipo de cosas. Primero tuve que escribir una carta para decir por qué quería ser padre. La carta fue leída por las mujeres que llevarán a los bebés en su vientre durante los 9 meses. Ellas te eligen a vos. Quieren que vivas la misma sensación por la que pasaron cuando fueron madres". Antes de comenzar con el tratamiento, Fort firmó un contrato donde quedó detallado, entre otras cosas, que sus hijos podían conocer a su madre en caso de quererlo.
Su vida privada dejaba pocos secretos para la prensa. Fort era el mediático por excelencia. Aquel que contaba todo lo que le pasaba a los medios, que abría las puertas de su casa y exponía a sus hijos ante las cámaras, que informaba sobre su salud y sobre su enfermedad. Entregado íntegramente a la pantalla y a sus fans - que los tenía, y muchos-, su último mensaje fue para ellos: "A todos mis fans, a toda la gente que me quiere, los quiero, gracias por seguirme".