La historia de F. comenzó cuando decidió irse con su familia (cuatro hijos y su esposo) a Buenos Aires, a fines de 2022, por cuestiones laborales. “Era por un mes y se extendió hasta fin de año (2022). En enero, como nos comunicábamos con los familiares, los abuelos (maternos) los vinieron a buscar a Buenos Aires y se lo llevaron a Comodoro a vacacionar” contó la mujer.
Pero a fines de enero de 2023 la madre de F. la denunció en la Comisaría de la Mujer, alegando “violencia familiar”. Allí comenzó la pesadilla. Desde aquel día no pudo ver más a sus cuatro pequeños hijos.
LA DENUNCIO SU MADRE
“En la denuncia dicen que yo y mi marido ejercíamos violencia física y verbal hacia nuestros hijos y los teníamos en estado vulnerable en Buenos Aires. Mi mamá me hizo la denuncia” contó. “Me avisaron por un mensaje que no me podía acercar a mis hijos”, agregó.
El juez que tiene la causa es Pablo Pérez. Según describió la madre, el ETI (Equipo Técnico Interdisciplinario) la entrevistó dos meses después de que fuera denunciada y alejada de sus hijos.
“No es cierto que los nenes acá estaban en estado vulnerable porque habíamos alquilado un departamento temporal y los nenes estaban escolarizados y tenían que volver a realizar sus actividades en febrero y no volvieron nunca más” describió.
F. aseguró que desde la Comisaría de la Mujer “jamás llamaron cuando hicieron la denuncia, o se preguntaron dónde nos encontrábamos. Enseguida activaron una guardia y le dieron la guarda provisoria a sus abuelos maternos”.
RECLAMO EN CASA ROSADA Y EL MINISTERIO DE JUSTICIA
Hace pocos días, la mujer se dirigió a Casa Rosada y al Ministerio de Justicia de Nación con el objetivo de visibilizar su drama. “Me recibieron la nota. Estuve hablando con la gente de la Casa de Chubut, que se comunicaron (en agosto) con el Servicio de Protección (de Derechos de la Niñez, Adolescencia y Familia) y ellos recién ahí fueron a ver a los nenes”. Es decir que los empleados de la Justicia de Familia tardaron poco más de un año en cumplir con su deber.
“A mí se me vulneraron todos mis derechos, como mamá, como mujer. No encontré ni un organismo en Comodoro que haya tenido empatía hacia mi persona” manifestó. “Acá lo conseguí con la Casa de Chubut”, apuntó.
EL DETERIORO EN SU SALUD
El perder el vínculo con sus amados le provocó a F. un serio deterioro en su salud. Mientras tanto, la Justicia de Familia de Comodoro se ocupa de estirar las medidas perimetrales, de 30, 60 a 90 días, sin siquiera entrevistarla o permitirle defenderse de las acusaciones de su madre.
“Pedí un montón de audiencias, ahora pedí una apelación. Es una cosa que es insostenible y también porque temo por la salud de mis hijos. Es mucho tiempo sin su mamá; desde que nacieron jamás nos separamos” explicó.
En una de las pocas oportunidades de comunicarse con su hija dijo que “no la sentí bien; para mí es un desgaste terrible; buscas fuerzas para refugiarte. No entiendo qué fue el detonante de esto; tampoco quieren hablar conmigo mis padres. Pero los hijos son míos, no los regalé, ni los di en adopción. Los nenes fueron de vacaciones y me los secuestraron”.
RECIEN SERA ENTREVISTADA A FIN DE AÑO
Las demoras y los tiempos de la Justicia de Familia no se condicen con el calvario que todos los días sufren muchísimas familias de Comodoro que hasta ahora no pueden sanar el vínculo con sus seres queridos. La semana pasada, en este medio contamos el caso de E., la abuela venezolana a quien no le dejan ver la nieta y cuyo caso ya se convirtió en noticia también en su país.
En este caso, recién en el mes de diciembre de este año la mamá –luego de casi dos años- será entrevistada por el ETI (Equipo Técnico Interdisciplinario), lo que no le garantiza que vuelva a ver a sus pequeños.
“O sea que tampoco puedo volver a pasar las fiestas con mis hijos. Me perdí sus cumpleaños, me pierdo los egresos de los nenes que comenzaran la secundaria. El Juzgado (de Familia) arrastra con todo. A mí ni el juez, ni la asesora de Familia, nunca me entrevistaron”, aseveró.
“No hay un organismo que contenga a las familias cuando están atravesando esto y es muy largo el proceso. No puede ser que demore dos años un fuero de Familia en Comodoro” señaló. “No es solo mi caso, sino un montón que están igual. Sus abuelos paternos, en Comodoro, tampoco pueden verlos”, expresó la mujer.
ALIENACION PARENTAL
El Síndrome de Alienación Parental (SAP) es un término acuñado por el psiquiatra Richard Gardner en 1985, en el contexto de los divorcios altamente conflictivos, para referirse a un proceso complejo en el que uno de los progenitores manipula, coacciona y/o extorsiona psicológicamente al hijo para que éste rechace al otro progenitor.
Como resultado de este proceso de influencia, negativa, sistemática y persistente, el hijo rechaza, acusa y critica reiteradamente a uno de sus padres sin justificación real o con críticas claramente exageradas.
“Ellos tienen una alienación parental, han sido inducidos, creen que hubo esta situación, donde no la hubo. Le hacen creer al nene que paso eso y ellos lo creen. Mis hijos no fueron a Cámara Gesell” afirmó F.
La madre en su desesperación quiere regresar a Comodoro para ver a sus pequeños, pero de manera presencial, y lograr sanar el vínculo.
“Yo había pedido a la abogada, cuando no teníamos restricción, poder revincularme presencialmente con mis hijos porque por video llamadas es muy doloroso y es muy difícil. Es muy violento, se vulneran los derechos del niño” contó.
“Fue un secuestro, ellos fueron a vacacionar y no me los devolvieron nunca más por una denuncia falsa. Esa es la realidad”, subrayó. “El Juzgado es el ETI que hace todas las trabas en este momento; en mi caso de no dejarme estar con mis hijos”.
Sobre el final de la entrevista, la madre mostró su preocupación. “Tengo miedo de que pase algo. Ya pasó con el caso de Lucio (Dupuy). Yo no sé en qué puede detonar. Temo por mis hijos, que me enferme yo. A mí nadie me garantiza que vaya y me los dejen ver. Ni a ellos, ni a mí, nos devuelven el tiempo perdido”, argumentó la madre.