Presos de la alcaidía cocinaron panificados que fueron donados al hogar Paulo VI

Un grupo de siete internos condenados de la alcaidía de Comodoro donaron este miércoles pasta frola para los abuelos del Hogar Paulo VI. Ya en las víspera de navidad cocinaron panes dulces para dos comedores.

Quizás las buenas acciones de los presos no alcanzan tanta repercusión como los delitos que cometieron por distintas razones o circunstancias. Ellos hoy aprenden un oficio y con la acción solidaria de alguna forma devuelven los conocimientos adquiridos.

También los presos condenados buscan ser vistos de otra forma ante la sociedad, y también piden al Estado herramientas y proyectos para seguir con la capacitación en su lugar de encierro.

La actividad que concluyó este miércoles en la alcaidía del barrio Industrial, se efectuó gracias a las integrantes de la Oficina de Asistencia a las Personas Privadas de la Libertad, dependiente de la Defensa Pública; y le jefe de ese centro de detención, comisario Diego Ruhmling.

El emprendimiento de panadería estaba diseñado hace unos dos años, pero recién se pudo cumplir hace pocos meses, explicó el condenado Diego Aguirre, quien cumple una pena de 16 años por su participación en el homicidio del empresario de la carne, Orlando Jurado.

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“Se nos dio la oportunidad de hacerlo y nos metimos de lleno, más que nada por la situación que hay afuera (en la ciudad), hay mucha necesidad. El día de mañana cuando salgamos de acá queremos estar capacitados en algo, que no volvamos a delinquir y que volvamos a cambiar el pensamiento”, afirmó el preso del pabellón 7 de buena conducta.

El grupo de siete condenados ya elaboró panes dulces para Navidad, los cuales fueron donados a los comedores de Mirella Angulo del barrio Las Flores y Mi Lugar del Abel Amaya. Y este miércoles hicieron lo propio con pasta frola para el Hogar de Ancianos Paulo VI.

Aguirre analizó que en la alcaidía “no contamos con ayuda psicológica y esto la verdad que ayuda bastante que se capaciten y aprendan algo. Nosotros con esto queremos generar una ayuda afuera, queremos sentir que somos gente que queremos trabajar”.

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El condenado describió que en el ligar de detención “hay gente capacitada, gente que sabe electricidad, electrónica, arreglar calderas, hay pibes que tiene terrible bocho para poder salir; yo lo que hablaba el otro día con los muchachos era que el día de mañana algún gobernador o intendente quiera arreglar alguna escuela, cuente con nosotros; hay gente que sabe cañería, electricidad, gas”.

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La profesional de la Defensa Pública, Romina Marcos, apuntóque “estamos acompañando esta propuesta que nació de parte de las personas privadas de la libertad, están haciendo manufacturas para donar; es un proyecto solidario”.

Destacó que “estamos muy contentos, significativos esta experiencia para ellos porque es un modo de retribuirle a la sociedad de que sepan que hay oportunidades y modos de poder crecer, aprender y pensar en un oficio, y en alguna otra experiencia cuando estén afuera el día de mañana”.

Mientras que Juliana Fuentes sostuvo que “es la oportunidad de ellos de salir con un oficio para insertarse socialmente, es una herramienta más. Esta es la parte más gratificante de nuestro trabajo, que ellos tengan la oportunidad y que la gente además los vea de otra manera”.

Fuentes sentenció que “ellos también están estudiando en la alcaidía, lo que ofrece el derecho a la educación, a nivel primario, secundario y también universitario. Con esta experiencia y con los poquitos recursos que han donado aprovechamos agradecerles de parte de ellos a los sindicatos, distintas personas y empresa porque es un proyecto solidario que intenta ser un modo de generar y promover la responsabilidad social”.

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