Rodrigo Cosignani, el "pajarito" que voló alto para despedirse de la mejor manera

Desde 2005 en adelante representó a Chubut en los diversos Torneos Argentinos de balonmano. El jugador de Nueva Generación acaba de retirarse de la selección de la provincia y rescata el gran presente y futuro del equipo que dirige Carlos Riaño.

por Angel Romero

a.romero@elpatagonico.net

No fue un Argentino más –en este caso una final– para el capitán de la selección de balonmano de Chubut, Rodrigo Cosignani. De 2005 a esta parte, mucha agua pasó bajo el puente y, con 36 años, el profesor de Educación Física le dijo “adiós” a los colores de la provincia patagónica.

La decisión ya la tenía tomada de antemano. “El próximo Argentino es dentro de dos años y ya no me veo al mismo nivel de un grupo que promete mucho, con los jugadores que tiene y con los que vienen abajo”, sostuvo “Pajarito” a El Patagónico.

Esta vez la ansiedad no dominó, tal vez porque, según sostiene el marcador central, “tenía unos ‘animales’ a lado mío para salir al campo de juego”, en relación al equipo que obtuvo el subcampeonato de Adultos A, al caer ante FeMeBal.

El otro protagonista de los instantes finales fue su entrenador Carlos Riaño, uno de los pocos que sabía que Rodrigo ya le había puesto punto final a la selección. Y que si no lo había dicho antes, era porque consideraba que no era relevante en la búsqueda de un objetivo que cada tanto se renueva cuando Chubut accede a la final de Caballeros.

“Carlitos (Riaño) es un tipo extraordinario, porque pese a estar perdiendo la final, tuvo el gesto de cambiarme en los minutos finales para recibir el reconocimiento de los que estaban presentes en el estadio. Fue algo hermoso, más porque vengo de participar en la selección desde 2005, y terminar de esta manera es un placer enorme y que soñaba. Diez años atrás no me imaginaba estar en una final como la que pasó”, reconoció.

Su retiro es solo de la selección, porque Cosignani seguirá vistiendo los colores del club Nueva Generación que lo llevó a esta pasión por el balonmano. En sus tiempos también probó al fútbol como volante y haciendo la pretemporada en la “Nueva”. Hasta llegó a jugar amistosos como volante, pero supo que lo suyo era el hándbol.

“En el fútbol no tenía ninguna chance de trascender, me sumé a los chicos para ponerme a punto físicamente, que fue también el desafío para afrontar este Argentino. Hoy no es fácil competir con chicos de 20 años que te chocan y son una muralla. Con más de 30 años hay que meterle más trabajo al acondicionamiento físico para estar a la altura del desafío. Y esa era mi intención, retirarme de la mejor manera y jugando al nivel de lo exigido, sin romperme y dando un buen desempeño en el final”, se sinceró.

Rodrigo sonríe y rescata que ya cuenta con el mejor equipo: su señora, su hijo, sus padres y hermanas, y el club que le inculcó amor por el hándbol y lo llevó a la selección de Chubut.

A ello hay que sumarle horas de entrenamiento, donde “Pajarito” volvió a volar alto para retirarse de la mejor manera, llevando a todos lados el número de un compañero (Juan José “Pata” Fuentes) que ya no está, y que él honra usando la 2 en la espalda.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario


Las Más Leídas del Patagónico