Santacruceño que reside en Groenlandia dice que la población rechaza la anexión

Se trata de Facundo Triay, de 28 años, quien creció en Puerto Deseado. Hace dos años se radicó en Groenlandia para trabajar en una empresa pesquera.

Facundo Triay es uno de los pocos argentinos que vive en Groenlandia, la enorme isla ubicada entre los océanos Atlántico Norte y Ártico, la cual se encuentra en un proceso de autonomía, mientras sigue perteneciendo al Reino de Dinamarca.

Ese territorio ahora es epicentro de un conflicto internacional porque el gobierno de Donald Trump lo quiere anexionar para los EE.UU, amenazando con una intervención armada en caso de fracasar una gestión diplomática. Ello desencadenó una fuerte interna en el espectro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) , conformada por más de treinta países.

Triay fue contactado por varios medios periodísticos argentinos para auscultar cuál es la opinión generalizada de los aproximadamente 60 mil habitantes de la isla, cuya capital es Nuuk. La mayoría de ellos están radicados en zonas costeras rodeadas de fiordos.

El joven que nació en Corrientes, pero se crió en la localidad santacruceña de Puerto Deseado, comentó en torno a la crucial instancia geopolítica que a los habitantes de Groenlandia “no les agrada para nada” que la isla sea anexionada por el país norteamericano.

“Ellos están buscando ser independientes desde hace 15 años y consideran que una intervención de Estados Unidos sería un retroceso en su camino hacia la soberanía plena”, puntualizó.

Subrayó que la economía local no requiere de asistencia externa urgente y por lo tanto “Groenlandia es un país que está bastante bien y no necesita que lo corran con la plata”, a lo que sumó el fuerte arraigo cultural de los pueblos originarios que componen la mayoría de la población.

Para reafirmar sus dichos brindó detalles sobre una economía sin pobreza, dado que los salarios parten desde los 3 mil dólares, lo que hace que la calidad de vida sea elevada.

No obstante, aclaró que el costo en alimentos, transporte y vivienda es alto, no así en artículos tecnológicos, que carecen de impuestos y cuestan “la mitad o menos” que en la Argentina.

En cuanto al clima, citó que en verano las temperaturas pueden alcanzar los 15 grados, época en la que el paisaje se vuelve verde y los glaciares flotan frente a la costa, mientras que en invierno se registran temperaturas de hasta 50 grados bajo cero.

UN JAPONES LE HIZO EL OFRECIMIENTO

Acerca de su actividad, Triay relató que su trabajo en una empresa pesquera consiste en revisar la mercadería, anotar los defectos, sacar fotos y enviar informes a los jefes.

En las plantas pesqueras y en los barcos, entre toneladas de mariscos, aprendió a distinguir el buen producto del malo, a notar el color exacto que debía tener un calamar fresco, encontrando esas fallas invisibles a ojos inexpertos.

En Puerto Deseado ya trabajaba en una planta pesquera cuando conoció a un empresario japonés que viajaba por Argentina inspeccionando productos ictícolas para compradores extranjeros. Este fue quien le posibilitó conseguir un puesto de trabajo enNuuk.

“Nosotros lo ayudábamos en los controles. Le mostrábamos la mercadería. La relación era estrictamente laboral. Hasta que un día, el japonés hizo una pregunta insólita: '¿Conocés a alguien joven que quiera trabajar afuera?’. Y la pregunta quedó flotando en el aire”, recordó Facundo quien explicó que era un propuesta concreta con muchas ventajas y una sola contra: el destino quedaba a 12.500 kilómetros de Puerto Deseado.

La pesquera que buscaba reclutar jóvenes de todo el mundo quedaba en Groenlandia, la isla más grande, fría y deshabitada del mundo, donde solo viven no más de 60 mil personas y su superficie está cubierta por hielo en un 80%.

Finalmente Facundo emigró junto a dos amigos, los hermanos Juan Francisco y Juan Diego Saborido, que también fueron compañeros suyos de trabajo en Puerto Deseado (foto).

Así fue como en enero de 2024 llegaron a Groenlandia seducidos por un salario que era seis veces mayor al que ganaban en Deseado. Además, la empresa les pagó los pasajes les provee casa y comida.

Si bien Facundo empezó trabajando nueve horas por día, actualmente completa hace doce horas y en horarios nocturnos, donde los salarios son un 25% más altos. Además, en ese turno, están buscando supervisores y lo entusiasma un futuro ascenso.

NO HAY ASADO

Respecto a la alimentación, señaló que los groenlandeses consumen otro tipo de carne; no la vacuna. “Cambié el asado por la xarne de foca y ballena. La ballena, por ejemplo, no tiene mucho sabor. Le agregan otros ingredientes para darle gusto y se sirve fileteada”, especificó.

En ese país, la foca es un ingrediente principal del suaasat, su plato nacional, cuya carne se puede preparar cruda, aderezada con aceite de oliva, soja y sal. Con la carne de ballena, en cambio, se elabora el muktuk; un plato tradicional que se sirve con la piel y la grasa de estos animales.

Facundo vive junto a sus dos amigos. Ganan, en promedio, tres mil dólares al mes.

En los supermercados, los productos importados, como la yerba mate, el dulce de leche y los alfajores son difíciles de conseguir y se venden en pequeñas cantidades como artículos exóticos. “Nosotros compramos la yerba en la farmacia, en paquetes de 75 gramos, como si fuera té medicinal”, relató.

En su tiempo libre, Facundo pudo conocer a personas de distintas partes del mundo. “Acá hay daneses, marroquíes, nepalíes, de todo. Es interesante compartir experiencias con gente tan diversa”, dijo sobre la incesante cantidad de extranjeros que día a día llegan para trabajar en la isla. De hecho, en los últimos meses llegaron seis argentinos más, oriundos de Mar del Plata, con los que hasta pudieron armar un equipo para jugar al fútbol.

La vegetación también le resultó extraña porque “no hay árboles. solo nieve, mar, fiordos y auroras boreales”.

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Fuentes: Propias, Infobae y La Voz del Interior.

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