La investigación estuvo a cargo de la Fiscalía Especializada en Cibercrimen Contra las Infancias y Delitos Conexos a la Trata de Personas de Berazategui, junto con la División Investigaciones Tecnológicas Especiales de la Policía de la Ciudad.
Gracias a la rápida intervención de la policía y la justicia, lograron detener a una mujer acusada de explotar sexualmente a su propia hija de 8 años. Además, en el operativo también quedó arrestado un hombre al que la mujer le enviaba fotos de la menor.
El 20 de febrero fue el punto de partida de esta causa, cuando un hombre denunció que su hija menor había sido contactada por un desconocido en Tik Tok. Tras establecer una relación de confianza, el sospechoso continuó en contacto con la menor, enviándole archivos relacionados con la explotación sexual infantil y sugiriéndole un posible encuentro. En una de esas conversaciones, incluso mencionó a otra nena, a quien identificó como su “noviecita”.
Los detectives de la División Investigaciones Tecnológicas, bajo la orden del fiscal Daniel Ichazo, comenzaron a seguir las pistas en redes sociales. En solo tres días, lograron identificar al hombre que había contactado a la niña, quien resultó ser del barrio de San Nicolás.
Con toda la información en mano, se dispuso su detención, que se llevó a cabo en plena calle, en la esquina de Montevideo y Juan Domingo Perón. El sospechoso fue apresado cuando salía de su domicilio.
En el teléfono móvil que le secuestraron, hallaron una gran cantidad de material de explotación sexual infantil, además de conversaciones directas con la madre de la menor. En los chats, se evidenció que la madre compartía imágenes de su hija y también realizaba transferencias de dinero, confirmando una relación delictiva sostenida entre ambos.
El análisis del material también reveló que el detenido utilizaba estas imágenes para captar a otras niñas en redes sociales, ampliando así su red de explotación.
Al descubrir la situación de vulnerabilidad de la niña, se activaron mecanismos de cooperación con plataformas digitales, que permitieron localizarla mediante geolocalización. La menor fue resguardada dos días después del inicio de la investigación, el 22 de febrero, en un domicilio donde estaba junto a su padre. Desde la policía aseguraron que se le brindó protección y asistencia integral.
El operativo fue dirigido por personal especializado del Gabinete Psicológico de la Dirección de Análisis de Conducta Criminal y Victimología, quienes brindaron contención emocional a la niña en ese momento difícil.
Por orden del fiscal Ichazo, también se realizó un allanamiento en la casa de la madre, ubicada en González Catán, donde fue detenida. En ese lugar, se secuestraron seis teléfonos celulares, documentación y otros elementos que serán clave para la causa.