Seguirá detenido el sospechoso de haber quemado viva a su esposa

Gustavo Servera está imputado por el femicidio de María Soledad Arrieta. La mujer fue asesinada durante la madrugada del 5 de febrero de este año en la vivienda que habitaba junto a sus hijos en el barrio Abel Amaya. La audiencia en la que se resolverá si la causa será elevada a juicio está programada para el 12 de diciembre.

En los tribunales penales de Comodoro Rivadavia se desarrolló ayer la audiencia de revisión de la prisión preventiva que viene cumpliendo Gustavo Servera, quien está imputado por el femicidio de María Soledad Arrieta.

La audiencia fue presidida por el juez penal Jorge Odorisio, juez penal. El Ministerio Público Fiscal estuvo representado por la fiscal general María Laura Blanco. Mientras, la defensa de Servera fue ejercida por el abogado particular Francisco Romero.

La fiscal solicitó que se mantenga la prisión preventiva del imputado hasta la audiencia preliminar en la que se resolverá si la causa será elevada a juicio. La medida fue aceptada por el abogado defensor. Así, el juez resolvió mantener la medida hasta dicha audiencia, cuando volverá a ser revisada.

La fiscal solicitó ayer la continuidad de la prisión preventiva de Servera a partir de la existencia de elementos de convicción suficientes para tenerlo como probable autor del delito investigado, ya que se descartó la presencia de una tercera persona en el lugar del crimen.

Blanco planteó la hipótesis del femicidio basada en una inminente separación de pareja. Relató que ese día Servera y Arrieta habían mantenido una discusión. La fiscal también indicó que la muerte fue provocada por quemaduras producto de una sustancia acelerante como tiner. Según los indicios, el ataque ocurrido de madrugada fue muy rápido.

La fiscal también indicó que Servera no se encontraba en ese momento en la plaza del barrio con sus hijos, que era la coartada que había señalado.

Para reafirmar el pedido de prisión preventiva, la fiscal indicó que la expectativa de pena en caso de que la causa sea elevada a juicio y el imputado sea hallado culpable es de prisión perpetua.

Por esa razón, manifestó la existencia del peligro procesal de fuga, ante la gravedad del delito y la pena máxima en espera. “Estamos ante el delito más grave establecido en el Código Penal”, recordó Blanco.

El defensor expresó que no comparte el criterio del Ministerio Público Fiscal, pero señaló que hasta la audiencia preliminar no iba a oponerse a la continuidad de la prisión preventiva de su representado.

De esa manera, el juez resolvió mantener la medida de coerción del imputado hasta la audiencia preliminar que está programada para el miércoles 12 de diciembre.

QUEMADA VIVA

El asesinato de María Soledad Arrieta ocurrió durante la madrugada del lunes 5 de febrero de este año, en el horario comprendido entre la 1:30 y las 2.02.

Según la investigación de la Fiscalía, Arrieta se encontraba en un inmueble que se encuentra en la parte posterior de un predio ubicado en calle Juan Manuel de Rosas al 3600, del barrio Abel Amaya.

En ese horario, según la acusación fiscal, se hizo presente su esposo, Gustavo Alejandro Servera, quien reside en el inmueble ubicado en la parte delantera del predio. Ingresó presuntamente por una ventana lateral.

Mediante golpes y utilizando un lazo metálico que colocó alrededor del cuello de Arrieta, Servera ejerció presión y la redujo. El ataque, según la Fiscalía, le produjo a Arrieta excoriaciones lineales en diversas partes del cuerpo, entre ellas en el tórax del lado derecho, y en el cuello, región latero-posterior, dos equimosis en la parte delantera del cuello.

Luego de reducir a la mujer, el agresor la condujo al dormitorio del inmueble, donde la roció con un líquido inflamable y la prendió fuego, tras lo cual se retiró del lugar, provocando así la muerte de Arrieta por quemadura de las vías aéreas y de distintas partes del cuerpo, añade la acusación.

El ataque reseñado, indicó Blanco, se produjo como conclusión de una relación signada por violencia de género, en la que Arrieta se encontraba en una situación de subordinación y sometimiento hacia Servera, basada en una relación desigual de poder.

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