La muerte de Gustavo Martínez fue una sorpresa inclusive para su propia familia, quienes decidieron expresarse mediante Instagram y luego en diversas charlas con los medios. Nicolás Pottery, su sobrino, le dedicó un posteo en esa red social para despedirse de él y publicó una foto de la última Navidad que pasaron juntos.
Por otro lado, tanto Pottery como su hermano se comunicaron con "Intrusos" y dieron una versión de la historia que no se conocía hasta el momento. "Me siento muy dolido, pero más dolido por lo que habló Felipe Fort. Me pareció una falta de respeto. Flaco, dale, sos muy ingrato", indicó.
"Siempre compartimos Navidad con él solo, la realidad es que él vivía solo. Hace rato él tenía problemas en el sentido de que no tenía plata. Todo lo que uno se cree que es, es lo contrario. No tenía para pagar sus gastos, ni sus tarjetas. Nosotros no entendíamos por qué. La verdad que lo teníamos que ir a buscar, si les limpió el cu... desde que eran bebés. El chabón terminaba solo y anda a saber dónde. Hay un abandono emocional", resaltó. "La realidad para nosotros era que él nunca tenía plata", agregó.
"Lo que a mí me da bronca, sus hijos, porque en definitiva son sus hijos, que él fue un padre para ellos, cómo puede ser que hoy este chico suba estas historias. Mi tío era una excelente persona. Es un atrevido para que hable así. ¿Qué tanto mal le pudo haber hecho mi tío a los chicos?", se preguntó mientras trataba de hablar con Florencia de la V.
"Me enteré de la muerte de mi tío por un mensaje de mi mamá. Mi tío era depresivo, todo lo que vos quieras. Si vos vivís con tus hijos y tus hijos no pueden manejar la situación... él no hablaba con mi familia sobre eso. ¡Esto es un abandono! Mi tío era el mejor personal trainer, que se cuidaba su cuerpo, qué pasaría en esa casa para pensar eso. ¡Habló con mi hermano a ver si le podía dar trabajo! Obvio por eso nosotros lo ayudábamos", expresó.
Con respecto a las preocupaciones de Gustavo Martínez en el último tiempo, además de sus enfermedades, fue su futuro económico: "La preocupación de mi tío era que cuando los chicos cumplieran los 18 años lo dejaran en la calle".
Pablo Pottery tomó el teléfono y muy enojado por la situación expresó: "¿Cómo mi tío de 60 años va a estar pidiendo trabajo? ¡Tenía que tener una atención médica y que le controlaran si tomaba la medicación! "Si hacemos un resumen, en esa casa nadie sabía qué pasaba y por eso mi tío estaba solo", agregó furioso.
Desde el círculo íntimo de los Fort desmintieron a los Pottery y dijeron que "estaba todo el tiempo acompañado" y que tenía "todas las necesidades médicas cubiertas", según la palabra que consiguió Daniel Ambrosino.