Buenos Aires (Télam, por José Luis Ponsico)
“Era vago, dejé la escuela y este presente se lo debo a mí viejo”, contó hace poco el 9 del apellido con ocho consonantes que llegó a la Primera de Gimnasia hace tres años y alcanzó la gloria en el último triunfo del Lobo sobre Estudiantes de La Plata.
“Traca”, como le dicen, nació en Rafaela, Santa Fe, el 20 de octubre del 87. A los
23 años es -junto al uruguayo Santiago Silva, repetido “artillero” en Vélez y antes en Banfield-, uno de los delanteros del momento.
Hincha de Colón, supo mezclarse con la barra. “Estuve a punto de tomar un camino equivocado” recordó también. Según se supo, en la entrada a la adolescencia y salvo algunas “changas” con un tío, “no hacía nada y vivía el ocio de malas compañías”, reconoció.
El fútbol argentino tuvo otros futbolistas con apellidos difíciles. De seis o más consonantes como Stracqualursi. En los años 50 Racing tuvo a Cosme Sciancalépore, lateral izquierdo, suplente de José García Pérez, compañero de Pedro Dellacha.
En el 56 Racing también tuvo a Domingo Scatolini, reemplazante de Arnaldo Balay; en tanto Estudiantes de La Plata tenía en el arco a Héctor Giambartolomei, que pasó a Boca; y Gimnasia y Esgrima, a Rodolfo Smargiassi, que jugó nueve temporadas sin faltar ningún partido como número “6”.
Rosario Central entre 1951 y 1955 “aportó” a Roberto Apiciafuocco como entreala derecho (8) y el ala izquierda Eduardo L´Epíscopo y Juan Portaluppi, que pasó a San Lorenzo.
El puntero izquierdo siempre fue muy recordado por el extinto Roberto Fontanarrosa: hizo cuatro goles en un partido Rosario Central 9 - Tigre 2, el “debut” del humorista rosarino concurriendo con su padre al estadio de Arroyito en el 54.
De Estudiantes a Central fue más tarde Alberto Cazaubón, también “wing” -así se decía- izquierdo.
Cuando Roberto Perfumo, “crack” de Racing y la selección, fue adquirido por Cruzeiro de Belo Horizonte, Brasil, lo reemplazó Osvaldo Batocletti. “Duro, de incipiente calva”, según el periodista Osvaldo Ardizzone. “La calvicie era por el agua de Avellaneda”, decía su novia.
Un delantero inolvidable por apellido en los 70 fue Dantón Seppaquercia, ex Flandria, adquirido por River a fines del 77 y luego jugador de Gimnasia. Le pegaba muy fuerte y fue autor del gol más rápido a Jesús Borzi, arquero de Huracán.
El 18 de marzo del 79 anotó a los 5 segundos en el estadio del Bosque. “Se la di a Antonio García Ameijenda en el círculo central, apenas iniciado. Le pedí que la devolviera rápido porque el arquero de ellos estaba distraído y lejos del arco”, contó.
Newell’s en el 55 tenía un lateral derecho llamado Aldo Mastrogiuseppe, compañero de Jorge Griffa, Ricardo Ramaciotti, Raúl Oscar Belén y José Yudica, entre otros que llegaron a la selección nacional.
Por último, entre “rarezas” o simples curiosidades -por apellidos- están dos defensores, Carlos Rocca (Estudiantes de La Plata) y Daniel Lonardi (River) en los 70, sin parentesco con ex dos Presidentes de la Nación, Julio Argentino Roca y Eduardo Lonardi, uno de los responsables del golpe contra el gobierno de Juan Perón el 16 de setiembre del 55.