Tito Nichols negó haber participado en la detención y desaparición de Bel

En el marco del juicio que se sigue contra Tito Nichols y Hernán Hermelo por la desaparición del docente de Trelew, Elvio Angel Bel –ocurrida el 5 de noviembre de 1976–declararon el viernes los últimos dos testigos y luego lo hizo el excomisario de la Policía del Chubut, quien negó haber tenido participación o haber aportado datos para la detención y desaparición del docente de Trelew durante la última dictadura cívico-militar. La próxima audiencia será 19 de diciembre. Allí declarará un testigo más y las partes harán sus respectivos alegatos.

La del viernes fue una de las últimas audiencias del juicio que se sigue contra el excomisario de la Policía del Chubut, Tito Nichols, y el infante de Marina, Hernán Hermelo. El acto se desarrolló en la sala de audiencia del Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia. En ese marco declararon los dos testigos que fueron ofrecidos por el defensor público, Sergio Oribones, quien asiste a Nochols. Lo hicieron a través de una videoconferencia desde Buenos Aires, mientras que la tercera integrante del tribunal siguió el acto desde el Juzgado Federal de Ushuaia.

La pregunta a responder por los testigos fue si durante sus trabajos en el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) tuvieron algún tipo de contacto con documentación relacionada con la desaparición de Elvio Bel, aunque no surgió ningún dato concreto de sus declaraciones.

NEGO HABER

PARTICIPADO

A todo esto, el procesado Tito Nichols hizo uso de su derecho a declarar y el cual inició con un relato histórico sobre la creación de la Escuela de Policía, de la cual él fue egresado de la primera promoción.

El procesado habló de su carrera en la Policía del Chubut y recordó que la jefatura era ejercida por un cargo político, pero en el gobierno militar ocupaba ese lugar alguien designado por ellos. De esa manera explicó cómo seguía la línea de mandos subordinados y aseguró que las instrucciones, directivas u órdenes para todos esos mandos las daba únicamente quien era el jefe de Policía. Ni el subjefe de Podía disponer un traslado. Podía proponerlo, pero no disponerlo.

Su declaración se extendió a lo largo de una hora y en sus tramos más saliente recodó que estuvo frente al departamento de informaciones policiales, el cual tenía como misión fundamental obtener la información necesaria para el funcionamiento de la institución a la que ella misma servía. La información la suministraban las Unidades Regionales de la Provincia y todos los jueves se elaboraba un informe que era dirigido al ministro del Gobierno Educación y Justicia.

Ese informe incluía el panorama de delitos comunes, organizaciones delictivas extremistas o guerrilleras. En el aspecto social incluía a los partidos políticos y sus actividades; las actividades sindicales y gremiales; la situación docente y sus conflictos; la actividad de organizaciones intermedias en las distintas ciudades de la provincia.

“Hoy me encuentro en esta cusa imputado y me cuesta comprender por qué estoy acá. Fui víctima de una campaña difamatoria y sucia que trató de descalificarme a mí y otro compañero fallecido, como que participamos en alguna medida en este lamentable caso de la desaparición del señor Bel. Nosotros no tuvimos ninguna participación, ni aporté ningún dato que haya sido útil para este lamentable fin”, sostuvo el procesado.

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