El diputado nacional del PRO y exministro de Turismo de Mauricio Macri, Gustavo Santos, ocultó que se fue a vivir a Madrid hace diez meses presentando un pedido de licencia “por razones personales”, como si se tratara de un problema de enfermedad o alguna cuestión familiar por la que podría estar ausente una o dos semanas. No dijo que la Organización Mundial de Turismo (OMT) lo designó como director para las Américas, con un sueldo de 17.000 euros mensuales, algo que es evidentemente incompatible con ser diputado nacional, en especial porque está radicado en otro país.
Con la oficialización del cargo en la OMT, en septiembre pasado, Santos debió renunciar a la banca, pero pidió licencia con aquella excusa de las “razones personales”. Los siguientes meses siguió cobrando, no la dieta, pero sí los viáticos y un subsidio para pagar alquileres y otros gastos, conocido como desarraigo.
Pasado medio año, en febrero, volvió a pedir licencia, esta vez hasta el 10 de diciembre de 2023, o sea todo el año parlamentario y hasta el final del mandato. Mientras tanto, siete asesores siguieron cobrando sueldo, se gastaron 12 pasajes aéreos mensuales y también vales de nafta.
Dado que es el presidente de la Comisión de Turismo de Diputados y se requiere, sí o sí, la convocatoria del titular, en todo lo que va de 2023 no hubo ni una sola reunión de la Comisión. Todos estos datos que publicó Página/12 en exclusiva en su edición del jueves, provocaron conmoción en Diputados y nadie sabe cómo responder a la situación. Es muy probable que legisladores del Frente de Todos exijan la renuncia de Santos.