Un año después de que el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Jurídicas Sede Trelew separara del cargo al abogado Pablo Pugh, el Consejo Superior de la Universidad Nacional de la Patagonia decidió exonerarlo de la casa de altos estudios. Aunque la resolución aún no se hizo oficial, El Chubut informó que la decisión se tomó por unanimidad en la votación realizada el martes en en Comodoro Rivadavia.
Pugh se desempeñaba como docente y secretario académico de la Facultad de Ciencias Jurídicas en Trelew, cuando en 2015 se desató un escándalo por la falsificación de firmas de docentes, modificando notas en beneficio de algún alumno. Hubo una posterior investigación interna -que siguió un camino paralelo a la causa en la Justicia Federal- y en septiembre de 2016 Pugh fue exonerado por el Consejo Directivo de la Facultad frente a «la existencia de responsabilidad de Pablo Alfredo Pugh por la comisión de las conductas prohibidas». Pero ya en mayo de 2015 Pugh había dejado de ser secretario de Investigación y Postgrado de la Facultad en la delegación académica trelewense.
Con esa resolución dejó de ser jefe de Trabajos Prácticos en la cátedra de Derecho Romano y como adjunto de la cátedra de Derecho Internacional Privado, entendiendo que su conducta «contraria las obligaciones para el personal docente de esta Facultad desarrolladas en el reglamento académico».
El sumario fue elevado al Consejo Superior de la UNPSJB, que esta semana y un año después de aquella decisión, lo exoneró definitivamente de la Universidad, “con un cerrado aplauso tras la votación”, afirmaron directivos que participaron de la reunión en Comodoro Rivadavia. La resolución se hará oficial en los próximos días.
MANIPULACION DE ACTAS
Según el sumario interno realizado en su momento por lo que se conoció como “el escándalo de Abogacía”, detectó “un uso indebido del patrimonio de esta Facultad, como lo son los libros de actas de exámenes”.
Dejaron constancia de que Pugh los retiró de la Sede Trelew “sin autorización, potestad o aviso alguno”. Y cuando los devolvió, esos libros “mostraban claros indicios de graves adulteraciones”.
Como consideración final, la resolución de la Comisión Directiva adoptada el año pasado, expuso que esa situación “devino en un sinnúmero de cuestionamientos públicos respecto de la validez de los títulos otorgados por esta Facultad, afectando enormemente su honor y buen nombre”. Fue por eso que ya se había tomado la decisión de separar a Pugh, entendiendo que su conducta “raya la acción reprochable de valerse directa o indirectamente de facultades o prerrogativas inherentes a sus funciones para fines ajenos a dicha función, como el secuestro de los libros de actas”.