Una investigadora asegura que el conflicto mapuche es la continuidad del espionaje en la base Almirante Zar

La antropóloga Eva Muzzopappa, autora del libro Secreto en el Estado, asegura que las prácticas y los discursos militares detrás del espionaje ilegal en la base Almirante Zar hoy tienen continuidad con el conflicto mapuche. "Son los mismos discursos", analiza la investigadora, quien sostiene que en la actualidad hay un "contexto represivo nuevo".

En 2006 el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) descubrió que en la base Almirante Zar de Trelew funcionaba un aparato de espionaje que se dedicaba a indagar sobre la vida de políticos y referentes sociales de la provincia. Esa causa concluyó años más tarde con la caída del jefe de la Armada, Jorge Godoy.

La antropóloga Eva Muzzopappa, autora del libro “Secreto en el Estado. Militares, Justicia e Inteligencia en Trelew”, vuelve sobre ese hecho en su publicación y asegura que el conflicto mapuche, que hace más de dos años tiene como principales protagonistas a las distintas fuerzas armadas, es la continuidad de ese accionar ilegal que ejecutó el propio Estado.

Según publicó ayer Página 12, en su tesis de doctorado la autora retoma los senderos de la causa por espionaje ilegal y por esa razón concluye que “los términos utilizados para definir al conflicto mapuche y a la RAM ya existían hace veinte años en las Fuerzas Armadas”.

“Eso es muy interesante porque marca todas las continuidades. Vengo trabajando con informes relacionados con las Fuerzas Armadas desde la década del noventa, y ya en esa época se veía una transformación respecto de lo que era la vieja Doctrina de Seguridad Nacional y las nuevas directivas que empiezan a aparecer con la idea de la cultura como eje de conflicto. Eso se ve en el archivo de Trelew en las carpetas de ‘indigenismo’ y ‘derechos humanos’. Esa perspectiva respecto de cómo detectar ciertos conflictos, aunque no necesariamente haciendo referencia al ‘subversivo’. Pero sí planteando dónde estarían esos peligros”.

Muzzopappa aseguró que el “indigenismo aparece en esas carpetas de inteligencia. El concepto aparece en el Plan de Inteligencia de la Armada. En ese concepto y otros se menciona este rol de las Fuerzas Armadas con una bajada muy grande de Estados Unidos y con la propuesta de Samuel Huntington sobre el choque de civilizaciones. No solo se trata de grupos pequeños con un alto grado de poder de desestabilización, sino también el componente de desestabilización por una cuestión que no es ideológica (la propuesta de un mundo diferente en términos políticos)”.

“Eso lo había detectado yo en 1998, es decir, hace 20 años. Aparecía en un informe del Ejército sobre una de las primeras tomas de tierras en Pulmarí, Neuquén. El informe ya tiene esas categorías, mezclada con otras como ‘los subversivos chilenos’ que forman a los mapuches. Por eso hablamos de continuidades”, explicó.

La autora también insiste en que esos informes de 1998 utilizan “los mismos términos que los últimos informes de seguridad interior”, en torno al conflicto mapuche y a los casos de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, asesinados en operativos en que intervinieron las fuerzas armadas.

Respecto a cómo analiza ella la construcción que hace el Gobierno nacional de la supuesta amenaza de la RAM, sostiene que hay un “contexto represivo nuevo. Pero hay una segunda cuestión primordial que es la Ley Antiterrorista. Esa ley cambió el eje completamente: el informe de 1998 te muestra que había gente que quería penalizar esa situación, pero se usaban artículos del Código Penal ordinarios. ¿Qué pasa? Con la Ley Antiterrorista encuentran una agrupación a la cual aplicarle la figura. Esa es la más grande de las diferencias, más allá de qué inteligencia está trabajando”.

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