Una monja fanática de Platense recorrió 1.200 kilómetros para ver a su equipo

Belén es una monja que lleva adelante su labor religiosa en Misiones "en el medio de la nada", detalla la joven de familia "Calamar", que recorrió en auto cerca de 14 horas para ver al equipo de sus amores. La joven charló con el goleador del equipo y hasta pudo bendecir a los jugadores.

Belén llegó a pura sonrisa a visitar la cancha de Platense, con la camiseta del club de sus amores y una toca en la cabeza, ya que la joven es una monja que lleva adelante su labor comunitaria en Misiones, más precisamente en Puerto Esperanza “cerca de Iguazú, ahí en medio de la nada” cuenta sonriente mientras Daniel Vega, el goleador histórico del “calamar” le firma su camiseta y le pide que, ya que está, les de la bendición.

Belén viene de una familia fanática de Platense, según ella cuenta: “mis viejos y mis tíos paternos son todos calamares”, le cuenta a los medios que se sorprenden por la visita de la monja, que cuenta además que “reza todos los partidos”.

La distancia que separan a la obra de Belén con el Estadio Ciudad de Vicente de López es de más de 1200 kilómetros, cerca de 14 horas en auto, algo así como cinco de vuelo.

Nada de eso la detuvo para que pueda ser parte de esta campaña de Platense que hasta aquí ilusiona a toda su gente. De hecho la presencia de la monja trajo de la mano la séptima victoria consecutiva del Marrón, que es líder de la Primera B Metropolitana con 43 puntos y le sacó dos a su perseguidor inmediato, Estudiantes de Buenos Aires.

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