Una empresa petrolera deberá pagar una millonaria indemnización a un empleado que fue despedido por una supuesta agresión a un compañero que no pudo probar. Aunque las autoridades de la firma habían echado al trabajador tras señalar que su pelea había paralizado la operación en un yacimiento, la Justicia de Neuquén consideró que las pruebas no eran suficientes para determinar si se trató de un cruce violento que justifique la desvinculación.
El juez laboral Hugo Ferreyra hizo lugar a la demanda del trabajador debido a que consideró que la firma no probó el hecho que desencadenó el despido con causa. “La empleadora no logró demostrar la materialidad ni la gravedad de la conducta imputada. En consecuencia, el despido carece de justa causa, por lo que la demandada deberá soportar los efectos indemnizatorios inherentes a un despido sin causa”, sostuvo.
De esta forma, el empleado se beneficiará con millones de pesos en concepto de indemnización por un despido que, con esta decisión del magistrado, fue considerado como injustificado.
Según los datos aportados por el Poder Judicial de Neuquén, el hombre había comenzado a trabajar en la empresa petrolera en marzo de 2018. En abril de 2023, en el yacimiento Amarga Chica, en inmediaciones de la localidad de Añelo, mantuvo un entredicho verbal con un compañero. Después de ese cruce, la firma decidió suspenderlo para pasar luego al despido con causa.
Cómo fue la pelea que ocasionó el despido
De acuerdo a lo argumentado por la compañía, había protagonizado “una violenta pelea en la cual agredió física y verbalmente” a un compañero y que a raíz de ese hecho “las operaciones debieron ser suspendidas por el lapso de dos horas, demorándose en consecuencia las tareas y generando un grave inconveniente en la operación”.
El juez Ferreyra avanzó en la causa para determinar si este hecho fue una pelea menor o si tenía la gravedad necesaria para justificar un despido con causa. Para eso, se valió de los testimonios de otros compañeros, que estaban presentes en el yacimiento y fueron testigos de la discusión. A partir de las declaraciones de otros dos empleados de la petrolera, pudo determinar un relato coincidente sobre lo que había sucedido en el lugar.
“Ambos testimonios resultan coincidentes en los aspectos sustanciales; describen un entredicho verbal, seguido de un único impacto con la mano abierta al casco, sin lesión inmediata, sin violencia grave y sin interrupción operativa”, indicó.
Por otro lado, consideró que la empresa no contaba con versiones diferentes de los hechos y no aportó ninguna prueba que pudiera avalar su postura. Explicó que la firma tampoco acompañó informes operativos ni documentación que sustente la supuesta suspensión de tareas.
Subrayó, asimismo, que no se incorporó la declaración del otro empleado involucrado en el incidente. “Esta falta de producción probatoria -teniendo la empresa acceso privilegiado a tales elementos- impide tener por acreditados los hechos tal como fueron descritos en la comunicación extintiva”, señaló.
Así, pese a que se determinó que existió la pelea entre compañeros, el juez consideró que no tuvo la gravedad para justificar un despido. “La conducta verificada no reviste injuria suficiente, por lo que la sanción aplicada aparece desproporcionada y carente de fundamento, resultando improcedente el despido con causa”, concluyó.