Una teniente comodorense recorre el mundo a bordo de la “Esmeralda”

Se trata de Leonor Avila Dau, teniente de corbeta de la Armada Argentina. Se incorporó a la dotación chilena como instructora invitada de mujeres guardiamarinas, en un viaje de ocho meses alrededor del planeta que se inició el 22 de abril en Valparaíso y que concluirá el 6 de enero en ese puerto del océano Pacífico.
La comodorense Leonor Alejandra Avila Dau  es teniente de corbeta de la Armada Argentina y una de los tres oficiales argentinos que se encuentra a bordo del buque escuela “Esmeralda” de la Armada de Chile, que comenzó en abril su tradicional viaje de instrucción por el mundo.
La teniente de corbeta de 26 años emprendió desde el puerto chileno de Valparaíso un viaje por el mundo en el marco de una nueva etapa de instrucción de los marinos chilenos. Dos oficiales más de la Armada Argentina también participan del viaje como invitados especiales junto a otros extranjeros.
En el caso de Leonor Avila se incorporó a la dotación de la “Esmeralda” como instructora de guardiamarinas femeninas, además de compartir con los marinos de Chile todas las actividades diarias.
“Nuestra principal función es asesorar al jefe de Estudio en todo lo atinente a la reciente incorporación de las oficiales chilenas a bordo. También, como el resto de los instructores, supervisamos la rutina del curso en maniobras veleras, cumplimiento de guardias y demás faenas diarias”, destacó en diálogo con www.gacetamarinera.com.ar.
El buque chileno emprendió el viaje número 57 de instrucción naval y por su itinerario es el segundo más largo que realiza en su historia.
La travesía comenzó el 22 de abril y recorrerá durante más de 8 meses países como Nueva Zelanda, Australia, Indonesia, Singapur, India, Israel, Turquía, España, Colombia y Ecuador. El regreso al puerto de Valparaíso está previsto para el 6 de enero de 2013.

VOCACION POR EL MAR
Leonor Avila ingresó a la Escuela Naval Militar en 2005, a los 19 años. “Me llamaba la atención el desafío de probarme a mí misma que podía hacerlo. No es una profesión común, es un estilo de vida”, destacó.
La teniente Avila consideró que la mejor palabra que resume su sentimiento hacia la Armada Argentina es responsabilidad. “La defensa de los intereses marítimos es nuestra principal responsabilidad, es nuestra forma de servir a la Patria, y para ello nos adiestramos día a día”, afirmó.
Le encanta navegar, la posibilidad de conocer más su país y “la camaradería lograda en el ámbito naval es destacable, por esa razón continúo formando parte de la Armada, porque me identifico con los valores morales de la institución y disfruto haciendo mi trabajo”, expresó.
“Haberme criado en una ciudad costera como Comodoro Rivadavia, contemplando a diario el mar, también influyó en mi decisión”, aseguró y recordó que su madre, padre, hermana, abuela y tíos continúan viviendo en esta ciudad. Mientras, ella reside actualmente en Ezpeleta, Buenos Aires, hasta que un nuevo destino la llame.
“Lo que más extraño de Comodoro es a mi familia y amigos, las reuniones para festejar los cumpleaños, Navidad y Año Nuevo. Otra de las imágenes que me quedó grabada en la memoria es la del paisaje de mi provincia: el contraste de los cerros con el mar”, rememoró.
Hoy le toca estar a bordo del “Esmeralda” y navegar por el mundo junto a una dotación de 321 tripulantes, de los cuales 34 son personal femenino.
Entre los oficiales argentinos, además de Leonor, se encuentran la teniente de corbeta Silvia Cristina Ferjancic de 31 años, oriunda de San Miguel de Tucumán; y el guardiamarina Juan Francisco Javier Escudero de 25 años, del barrio San Cristóbal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Las tenientes argentinas estuvieron en Chile dos semanas antes de la partida para conocer el país e integrarse con otros instructores con quienes van a trabajar y con los guardiamarinas.
Ambas tienen las mejores expectativas por la experiencia que implica compartir con la dotación y aprender la forma de navegar de marinos de otras Armadas, además de conocer puertos mundiales.
“Tengo muchas expectativas respecto al viaje y muchas ganas de conocer puertos con gran historia. Estoy agradecida con todos los oficiales que nos dieron la bienvenida, nos hicieron conocer Chile y su cultura”, sintetizó la teniente comodorense.

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