La historia se repitió. Cada película tiene su secuela y en esta segunda parte Max Verstappen se quedó nuevamente con la victoria en su casa: el Gran Premio de Países Bajos. El Campeonato Mundial 2022 de la Fórmula 1 está casi en su bolsillo.
Zandvoort fue dominado nuevamente por su hijo pródigo, quien largó desde la pole position y, aunque tuvo algunos sobresaltos mientras estaba en la punta de la carrera, la suerte también le sonrió un poco.
En la largada, el piloto neerlandés de Red Bull se cambió rápidamente de lado para tomar la curva desde adentro y dejar atrás a Charles Leclerc, quien con cada trazado a la pista quedaba más y más atrás.
Fue otro circuito en el que Ferrari estuvo al borde de la decepción o directamente decepcionó. Por lo menos el monegasco se subió al podio con un tercer lugar obtenido tras superar a un Lewis Hamilton con neumáticos muy gastados.
La victoria de MadMax apenas se sufrió. Y es que cuando todavía le quedaba una parada el siete veces campeón de Mercedes tenía previsto quedar adelante por menos de un segundo en caso de un pit stop del líder del Mundial. No obstante, un virtual safety car por culpa de Yuki Tsunoda arruinó este plan.
Y cuando otra vez Hamilton estaba en primer lugar, Valtteri Bottas se quedó con su monoplaza a metros de una curva para dar ingreso al safety car que dejó un final abierto para cualquiera con todos los coches en línea.
Verstappen, milimétrico, demostró sus dotes de conducción para adelantar al británico justa en la línea de largada (la permitida según la regla tras un relanzamiento) y empezó a sacar una ventaja considerable para disfrutar de unas últimas vueltas de carrera tranquilas.
Verstappen consiguió su décimo triunfo en la temporada y además se quedó con el récord de vuelta por lo que sumó un punto adicional (26 unidades cosechadas en el fin de semana) y se sigue consolidando en la cima del campeonato. Fue escoltado por el británico George Russell y el monagesco Charles Leclerc. El próximo fin de semana continuará la acción con el Gran Premio de Italia en el mítico autódromo de Monza, el Templo de la Velocidad.