En Laprida se quejan de los maquinistas

En la calle Cuba las máquinas continúan trabajando para limpiar el canal evacuador y en la zona baja del sector. Mientras tanto, 60 personas continúan evacuadas en las escuelas del barrio. El temor de los habitantes es que la lluvia, que volvió a caer en cuentagotas ayer, se haga más intensiva y vuelva a inundar las casas, tal como les sucedió a dos vecinos que en anteriores ocasiones ya habían perdido sus viviendas por la fuerza del agua.

Carlos Corso ya sabe lo que es inundarse por la lluvia. En 2010 el hombre perdió prácticamente todo cuando la fuerza del agua devastó importantes franjas del barrio Laprida. Esta vez, por suerte, solo 20 centímetros de agua ingresaron a su vivienda, aunque alcanzaron para que en el galpón perdiera un compresor, un carburador y hasta un vehículo que tenía estacionado, entre otras cosas.
Ayer por la mañana, a 26 días del inicio del temporal, Carlos todavía estaba tratando de sacar barro del patio de su casa, ubicada sobre la calle Cuba. Con una pala tiraba la tierra para afuera. Mientras tanto una máquina trabajaba a unos 50 metros.
"No saben trabajar estos muchachos, me dejaron un pozo, no se puede salir ahora. Uno quiere hablarles pero no te dan bolilla", se quejó, quien vive en uno de los sectores más afectados de barrio Laprida, donde colapsó el canal evacuador.
El hombre recordó que luego de esa lluvia de 2010, cuando el agua le llegó a la altura del pecho, levantó el terreno para instalar la casa que luego le entregó el Gobierno provincial. Por eso ayer, irónicamente se preguntaba: “no sé qué voy a hacer. Voy a tener que hacer una casa en la punta del cerro". Sin embargo, más allá del chiste, aseguró que otra vez la pasó "mal las dos noches".
Daniel Valero es otro de los vecinos del sector que sufrió y aún sufre las consecuencias del temporal. En la noche del primer diluvio la fuerza del agua pudo más y reventó una ventana y una puerta de su casa. Como pudo, resistió junto a su familia y animales, a los que subió arriba de la mesa y escondió en el entretecho de la casa. En su caso estuvo siete días sin recibir ayuda y hace 48 horas recién le llevaron un tanque de agua, ya que hace 25 días no cuenta con el recurso como el resto de la barriada.
Ayer Daniel limpiaba el barro de una utilitaria que quería volver a utilizar, mientras pensaba qué iba a hacer con un vehículo que tenía para armar y el de su hijo que prácticamente quedó inutilizado. Al igual que Carlos, también estaba molesto con los maquinistas ya que no entiende cómo pueden acumular tanta tierra en el sector, siendo que puede ser un arma de doble filo ante una lluvia.
“El frente de mi casa lo bajaron todo, si llega a llover se me va a meter el agua de vuelta y ya está lloviendo. Las máquinas están trabajando mal”, sentenció.
Es que como dijo Daniel, la principal preocupación de los vecinos de Laprida es la lluvia. Temen que otro aguacero intenso arrastre todo el barro y la tierra acumulada, anegando el sector. También están intranquilos por la inseguridad, ya que en los últimos días se registraron varios robos en los alrededores. Y a esto se suma la falta de agua y el colapso del sistema cloacal en algunos sectores.
Por todo esto piden la presencia de autoridades. “Acá no vino nadie todavía. Un día solo vino (Juan) Luque allá en la esquina y las máquinas mientras tanto estaban limpiando el asfalto. Pero yo me inundé el primer día de la lluvia, sacamos el agua y me inundé de vuelta por la rotura de caño y con la otra lluvia me volví a inundar. Lo mismo pasó cuando vinieron las máquinas. Ya tengo más de cuatro inundaciones en veintipico de días y ni te cuento si vuelve a llover, pero nunca nadie se acercó”, reclamó.

EVACUADOS TAMBIEN
PIDEN RESPUESTAS
A diferencia de Carlos y Daniel, en la calle Cuba muchos vecinos tuvieron que abandonar sus casas. Es que el barro en algunos casos cubre el 50% de la superficie de la vivienda y se hace imposible intentar ingresar a la misma.
Noelia Montenegro, otra vecina del sector, ayer todavía estaba evacuada, como otros 60 vecinos del barrio en las dos escuelas del sector. “Prácticamente en esa cuadra, cuatro o cinco familias perdimos todo, ahora el 29 vamos a cumplir un mes acá y todavía no sabemos qué va a pasar con nosotros”, contó sobre su situación.
“Yo perdí mi casa, mi auto, mi cuñado y mi cuñada también y no sabemos qué vamos a hacer porque no sabemos si tiene arreglo y el municipio no nos da pelota. Quedaron en que iban a venir el viernes, pero solo vinieron las asistentes sociales”, agregó.
Según explicó Noelia, en su caso por los problemas de salud de su madre, hace dos semanas el municipio se comprometió a que iban a pagarle un alquiler. Pero hasta ahora no tuvieron respuesta. La misma situación le toca a vivir a Marina Guerrero, una mujer madre de siete hijos que vivía en la calle Antofagasta, pero que no cree que pueda volver a su vivienda.
En su caso el municipio le prometió, según contó, que iba a recibir uno de los módulos habitacionales que enviará Nación. “Nos dijeron que nos van a dar un módulo y supuestamente el viernes tendría que haber llegado. Pero no pasó nada”, señaló.
Por esta razón, tanto Noelia como Marina y otro vecino que también se quedó sin la vivienda que alquilaba en la calle Jamaica, quieren respuestas: positivas o negativas. “Queremos que nos digan sí te pagamos el alquiler o no te pagamos el alquiler, o sí te vamos a dar el módulo o no para que uno sepa cómo tiene que encarar el día a día y empezar de vuelta porque al no tener un lugar adonde ir se hace difícil”, sentenció Noelia, esperando tener pronto una respuesta.

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