Era la abanderada, pero le prohibieron el ingreso a la escuela por deber la cuota

Celeste Campillay es la abanderada del Colegio Cervantes. Sin embargo, ayer no pudo ingresar al establecimiento porque su madre, una vecina del Juan XXIII que fue afectada por el temporal, no puede pagar una deuda que se le generó luego de atrasarse tras la inundación que destruyó parte de su casa y dejó inutilizable su vehículo.

Celeste Campillay tiene 19 años, es la abanderada del Colegio Cervantes y ayer no pudo ingresar al establecimiento educativo privado por una deuda que se le generó a su familia luego de que resultara afectada por el temporal, que en abril destruyó gran parte del barrio Juan XXIII.
Acompañada por su hermana mayor, Jaqueline Fernández, ayer la adolescente llegó a la redacción de El Patagónico y con timidez, pero también con entereza, denunció la triste situación que le toca vivir a solo cinco meses de culminar el ciclo lectivo y sus estudios de nivel secundario. "Como es mi último año, quería terminar", lamentó.
Según contó, todo comenzó esa dura madrugada de abril cuando junto a su mamá, su hermana y demás familiares tuvieron que ser evacuados de la vivienda, producto de la inundación. Esa noche ingresaron más de 90 centímetros de agua y barro a la casa familiar y el vehículo de su madre quedó inutilizable luego de que prácticamente fuera tapado por el agua.
Desde entonces hubo que volver a empezar y darle prioridad a los gastos. Así se fueron acumulando cuotas del colegio privado, y previo a las vacaciones le advirtieron que si no pagaba los 40.000 pesos adeudados, no iba a poder ingresar.
Celeste pensó que en las vacaciones las autoridades iban a rever su decisión. Por eso en la noche del domingo ella se preparó como cada fin de semana para ir a la escuela al día siguiente. Pero fue en vano porque en ese momento recibió un mensaje del preceptor que le avisó que una de las directoras lo había notificado de que no la iban a dejar ingresar.

PIDEN LA COLABORACION DE LA COMUNIDAD

Celeste está preocupada por la presentación de sus trabajos y las evaluaciones tras el reinicio del ciclo lectivo, pero también por el accionar de las autoridades del establecimiento. "Yo pienso que está mal. La directora vio fotos, todo. Tampoco nos quiso dar por escrito un papel que diga qué se debe para que nosotros pidamos ayuda. Me dijo que yo estoy libre, cuando yo todavía estaba yendo a la escuela, y libre es cuando estas faltando", señaló.
La estudiante dice que el próximo año quiere estudiar medicina en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Ese es su sueño y también cumplir con su responsabilidad como abanderada. "Como es mi último año quería terminar, entregar la bandera, pero ahora no sé qué pasará", lamentó.
Jaqueline Fernández, su hermana, asegura que la situación es difícil y que junto a la familia barajaron diferentes opciones; hasta realizar un sorteo. Sin embargo, saben que en este contexto vender 400 números para una rifa es difícil. Su temor es que su hermana pierda el año. Por eso la familia pide la solidaridad de las autoridades políticas y de la comunidad.
"La directora dice que no puede hacerse cargo de la situación de cada uno. Que ella lo lamenta, pero que no puede hacer nada con la situación. Que lo hubiera pensado antes y hubiera ido a otro colegio. Pero nadie preveía que iba a pasar esto. Pedimos la ayuda de la comunidad; nosotros siempre colaboramos pero esta vez nos toca a nosotros", señaló.
Quienes quieran ayudar a Celeste pueden comunicarse al teléfono 02974942845, o bien donar dinero a la cuenta 0830006534002978370023 (Banco Chubut). "Somos muchos en Comodoro, si cada uno pone 20 pesos se paga y se sigue. Siempre fuimos personas solidarias. Solo queremos ayudarla a ella, es por un bien de ella, quiere seguir medicina", destacó Jaqueline.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario


Las Más Leídas del Patagónico