En Ushuaia hablan de un complot chileno para perjudicar a esa ciudad

La investigación científica sobre el origen de la infección del hantavirus en el crucero se vio atravesada por acusaciones internacionales.

Después de que comenzaran a difundirse teorías no confirmadas de que el contagio de hantavirus que afectó a un crucero se había originado en un vertedero de la ciudad más austral de la Argentina, desde donde zarpó el barco, las autoridades locales se opusieron rápidamente.

“Es una maniobra para manchar la imagen de Ushuaia como destino turístico”, dijo Martín Alfaro, vocero del ministerio de salud Tierra del Fuego, la provincia que incluye a Ushuaia, una puerta de entrada ventosa a los cruceros antárticos.

Operadores malintencionados de Chile, agregó, en lo que describió como una teoría personal, podrían haber difundido rumores para posicionarse como la única puerta de entrada a la Antártida.

Mientras las autoridades sanitarias se apuraban a rastrear el origen de un contagio que inquietaba a un mundo todavía marcado por la pandemia global de coronavirus, la investigación científica se vio atravesada por acusaciones internacionales.

Las dos primeras víctimas conocidas del hantavirus, una pareja holandesa, se habían embarcado en un extenso viaje por la Argentina, Chile y Uruguay, lo que dificultó a los investigadores rastrear el origen de la infección. Y a medida que proliferaban las versiones sobre el posible origen, las respuestas seguían siendo escasas.

La especie Andes del hantavirus, que puede transmitirse entre humanos y muy probablemente causó la muerte de los dos primeros pacientes que viajaron en el barco, es endémica en tres provincias de la Patagonia argentina, con varios casos reportados cada año, según las autoridades sanitarias.

Pero el Ministerio de Salud argentino dijo esta semana que la pareja holandesa no había visitado ninguna de esas áreas durante los días en los que se cree que se infectaron.

La especie Andes también existe en la región patagónica de Chile, pero el Ministerio de Salud chileno dijo en un comunicado que la pareja holandesa había visitado el país antes del período de incubación del virus y descartó que el contagio pudiera haberse originado allí.

Federico Lada, vocero del Ministerio de Salud argentino, rechazó la afirmación y dijo que la infección en Chile seguía siendo una posibilidad. “No es cierto”, sostuvo, en referencia a la declaración del Ministerio de Salud chileno.

El Gobierno argentino dijo que los científicos analizaron una secuencia viral de un pasajero del crucero y encontraron que estaba más estrechamente relacionada con casos detectados en 2018 en la provincia argentina de Neuquén. Pero las autoridades provinciales dijeron que la pareja holandesa había visitado la región antes de la ventana de incubación, que va de una a seis semanas.

Los investigadores argentinos intentaban reconstruir el extenso itinerario de la pareja holandesa. Dijeron que la pareja había pasado los últimos meses viajando por la Argentina, Chile y Uruguay.

En la última etapa de su viaje antes de embarcarse en el MV Hondius en Ushuaia, dijo el ministerio, habían pasado 20 días viajando en auto desde la ciudad vitivinícola de Mendoza hasta la provincia nororiental de Misiones, luego pasaron dos semanas en Uruguay. Regresaron a la Argentina unos días antes de partir en el crucero, el 1° de abril, dijo el ministerio.

La Argentina registra regularmente casos de hantavirus, pero ninguna de las áreas que la pareja había visitado en las últimas semanas se considera en riesgo por la especie Andes del virus. Las autoridades dijeron que también estaban capturando roedores para investigar el virus.

La investigación en curso, dijo Lada, era importante para determinar si la especie Andes se había propagado a otras provincias donde no se había reportado antes. “Sería un riesgo para el país”, dijo.

El colilargo, un pequeño roedor que se alimenta de bayas y escaramujos, ha provocado casos de hantavirus en humanos desde al menos 1996 en partes de la Patagonia argentina. Pero, a diferencia de lo que ocurrió en el MV Hondius, donde al menos 11 personas se infectaron, las autoridades sanitarias en la Argentina suelen poder aislar rápidamente los casos y evitar una propagación descontrolada.

En Bariloche, una ciudad y destino turístico clave de la provincia de Río Negro, en la Patagonia argentina, un paciente estaba internado con hantavirus, dijo Rodrigo Bustamante, médico a cargo de la epidemiología en el Hospital Ramón Carrillo, en San Carlos de Bariloche. El paciente, dijo Bustamante, no tenía conexión conocida con el barco.

Otro paciente estaba internado con hantavirus en la provincia vecina de Chubut, dijo Sergio Wisky, responsable de salud de esta provincia. El paciente, señaló, “trabajaba en zonas forestales de Chile”.

Wisky dijo que contrajo hantavirus en 1996 mientras atendía a un paciente durante un brote mortal. En 2018, otro brote en la provincia de Chubut, en la localidad de Epuyén, mató al menos a 11 personas.

Desde entonces, dijo Wisky, la provincia implementó un monitoreo regular de roedores y protocolos específicos ante brotes. En las tres provincias donde la especie Andes del virus es endémica, los funcionarios de salud dijeron que aíslan a las personas con sospecha de infección, rastrean sus contactos y difunden información sobre las conductas más adecuadas para evitar el contagio.

Desde 2018, cada una de las tres provincias tuvo solo unos pocos casos por año, dijeron los funcionarios. En el barco, el virus pudo propagarse en espacios cerrados.

“Esto probablemente sucedió porque afectó a un crucero extranjero con médicos que probablemente no estaban familiarizados con la enfermedad ni con la transmisión de humano a humano”, dijo Bustamante. “Acá sabemos eso desde hace mucho tiempo”.

En Ushuaia, la ciudad portuaria de la provincia de Tierra del Fuego donde comenzó el crucero, los residentes no estaban familiarizados con el hantavirus, ya que no se habían registrado casos allí desde que existen registros.

Pero la ciudad quedó de repente en el centro de la escena después de informes periodísticos que indicaban que las autoridades investigaban un vertedero como la fuente más probable del contagio. El Ministerio de Salud argentino dijo que esa “no era la hipótesis más probable”.

Varios pasajeros a bordo del MV Hondius eran observadores de aves aficionados y el vertedero de Ushuaia es un lugar frecuentado para ver al carancho austral, un ave rapaz local. Aun así, varios observadores de aves de la zona dijeron que esas aves pueden observarse desde fuera del vertedero, y guías turísticos afirmaron no tener conocimiento de que la pareja holandesa hubiera visitado el lugar.

Juan Pavlov, secretario de Política Exterior del Instituto Fueguino de Turismo, dijo que era poco probable que el virus se hubiera originado en el vertedero, ya que los camioneros y recolectores de residuos que trabajan allí nunca reportaron síntomas. “Estarían enfermos, estarían infectados y tal vez muertos”, dijo.

El Ministerio de Salud argentino informó que investigadores viajarían a Ushuaia para capturar y analizar roedores en áreas vinculadas al itinerario de la pareja, con el objetivo de detectar una posible presencia del virus en una zona que se creía no afectada.

La especie Andes normalmente no está presente en Tierra del Fuego, pero Lada dijo que necesitaban estar seguros.

Pavlov contó que tuvo que tranquilizar a operadores turísticos que llamaron preocupados por un posible brote de hantavirus. Ushuaia, dijo, “fue un chivo expiatorio”.

Fuente: La Nación

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