Insólito taller de "des-princesamiento" para niñas

La Oficina de Protección de Derechos de la Infancia (OPD) de la Municipalidad de Iquique, Chile, apoyada por el Servicio Nacional de Menores (Sename), está desarrollando un taller de verano "Des-princesamiento" dirigido a niñas de entre nueve y 15 años.

La iniciativa, dirigida por las psicólogas Lorena Cataldo y Jendery Jaldin, buscar fortalecer en las menores el valor del crecer libres de los prejuicios y estereotipos asociados al género, como, para el caso de las princesas, esperar al "príncipe azul".

"Buscamos entregarles herramientas para que crezcan como niñas libres de prejuicios, empoderadas, con la convicción de que son capaces de cambiar el mundo y que no necesitan tener a un hombre al lado para ello", explicó Yury Bustamante, coordinador de la Oficina de Protección de Derechos.

El taller es impartido en la Casa de la Cultura de Iquique en el vecino país de Chile y contempla actividades manuales, canciones y debates donde las niñas reflexionan sobre el concepto de ser mujer, de la belleza y de la felicidad independientes de una relación amorosa, poniendo en cuestión las ideas transmitidas y legitimadas por los cuentos de hadas y las películas de Disney.

"'Desprincesando' esperamos abrir espacios de discusión con las niñas sobre la desigualdad de género, pero con elementos que ellas puedan identificar, para darles así una oportunidad para incorporar otros elementos en la construcción de su identidad como niñas", detalla Bustamante.

"Ha sido una buena experiencia. Es primera vez que hacemos este taller y los cupos se llenaron rápidamente. Tenemos a 20 niñas que han mantenido la asistencia", además de "una buena respuesta en general, y ya nos pidieron réplicas del taller durante el año", destaca el sociólogo.

"Nos encontramos con muchas reacciones en redes sociales, muestras de apoyo, además de salir en la prensa, hasta en un diario de Mendoza donde se polemizó el taller, pero eso está lejos de ser así, porque entienden que la tarea de entregar valores es compartida entre las familias y otras instituciones sociales y del Estado", asevera.

Para el experto, "es muy inocente pensar que en la construcción de la identidad y valores de una niña no participa la televisión, la escuela, programas sociales, el vecino, el barrio, etcétera. Además, las niñas que participan fueron inscritas por sus familias y ellas están al tanto de lo que hacemos a través de la página de Facebook, que es abierta para todos".

"Yo creo que la polémica se genera por la idea de 'desprincesar', ya que toca una imagen cotidiana que está muy incorporada en la tarea doméstica de la identidad de las niñas. Cuestionarlo ha impactado, porque todos alguna vez hemos llamado princesa a nuestras hijas, y deben decir: 'Ahora hay unos locos que dicen que es malo', pero en el taller no decimos que es malo, lo malo está en sólo decirles princesas", argumenta.

Bustamante aclara que no se trata de que las niñas no vean más películas de princesas, sino que el problema es que no se las muestre en otras actividades. "Nuestro esfuerzo no se compara (con todo el mundo de las princesas), pero sí pone a disposición de las familias y de las niñas una visión, una herramienta, esperamos que con esas ideas puedan ampliar la idea que tienen de sí mismas", concluye Bustamante.

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