Qué opinan economistas comodorenses sobre el levantamiento del cepo cambiario

"Decir normalizar es un acto de hipocresía política. Se está adecuando a los intereses poderosos", expresó Jorge Gil. "Ya hemos visto el traslado a los precios antes de la devaluación", advirtió César Herrera. "Hay un montón de expectativas con este anuncio. El tema sigue siendo el nivel de reservas que permita soportar una demanda inicial fortísima", consideró Daniel Molina.

Luego del anuncio del levantamiento del "cepo cambiario", los economistas de la región mantienen la mirada en lo macroeconómico y tienen cautela con lo que pueda ocurrir a nivel micro. Algunas críticas por la tendencia neoliberal y otras aclaraciones: la venta de dólares seguirá en relación a los depósitos en cuenta y justificar el origen de los fondos.
En una línea cercana al anterior gobierno, Jorge Gil apuntó que Mauricio Macri sincera una alianza con capitales concentrados. "Hablaron de 'normalizar la economía'. Para un economista humanista y heterodoxo, siempre se busca poner la economía al servicio del humano. Para un neoliberal es sujetarla a los designios del mercado", apuntó críticamente el docente e investigador universitario.
"Esto de decir normalizar, es un acto de hipocresía política. Se está adecuando a los intereses poderosos", afirmó en diálogo con El Patagónico.
En el anuncio del ministro de Economía, Alfonso Prat Gay, una de las medidas para compensar una posible mayor demanda es un acuerdo con cerealeras para que liquiden 400 millones de dólares por semana durante aproximadamente un mes.
"Se liberan retenciones para favorecer a productores, pero se van a triplicar que vamos a pagar por la energía eléctrica. Se va a transferir nuestro mayor pago al menor pago de las retenciones. Es una transferencia de riqueza. El anterior Gobierno se hablaba de distribución de la riqueza", determinó. "En este sistema los pobres sobran", añadió.
SHOCK
César Herrera describe que el planteo de este año fue "shock" o "gradualismo". En ese marco, el levantamiento del cepo es un beneficio para los exportadores que se volverán más competitivos, pero los importadores tendrán que afrontar mayores costos (en especial las empresas industriales que necesitan insumos o tecnología del exterior).
"Lo importante en los últimos años era sostener el empleo, pero no la inflación. Sin embargo, parecía más de corte electoral. Si bien hubo sectores de los trabajadores que han ganado, a la vez escondía la política inflacionaria", describió el docente de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.
"Ya hemos visto el traslado a los precios antes de la devaluación como en 2014 y también en 2002. Muchos suben 'por las dudas'. Entonces, los salarios reales van a tener menos poder adquisitivo y algunas ramas van a estar muy perjudicadas especialmente los trabajadores informales", explicó a El Patagónico.
"Lo que falta es la discusión salarial. En el Gobierno de Macri están mirando y al mismo ningunean la posibilidad de una espiral inflacionaria. Si bien dicen que no hay traslado a precios, la realidad es que lo vemos en los precios de la carne. Además, el primo del dueño de La Anónima está a cargo de la Secretaría de Comercio", recordó.

RESERVAS
Daniel Molina es contador y conductor radial. "Antes, la AFIP me topeaba el monto. Eso no está más, pero las compras tienen que seguir saliendo con el depósito que tengo en cuenta. Existe una Ley Antilavado y sumas muy altas tienen que ser informadas", prefiere aclarar.
"Hay un montón de expectativas con este anuncio. El tema sigue siendo el nivel de reservas que permita soportar una demanda inicial fortísima", consideró en contacto con este diario.
"Para el ciudadano nos va a resultar un tipo de confianza, porque ya no me ponen la restricción y todos somos amantes de lo prohibido. Primero hay que esperar a que se calmen las aguas", indicó.
Las tasas de interés son otro aspecto a mirar con atención, que serían del 40%, por lo que Molina considera que muchos ahorristas optarían por el peso siempre que puedan ganarle a la inflación.
Los tres economistas consultados recuerdan dos hechos de fines de los ochenta que describen la relación de los argentinos con el dólar. Cuando en 1988 el ministro Juan Carlos Pugliese intentó detener una corrida bancaria y dijo "les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo". Un año después, José Luis Machinea, a cargo del Banco Central dijo: "si el mercado quiere dólares, le vamos a dar con el látigo". Tras eso, vino otra devaluación y la hiperinflación.

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