Temer prepara un fuerte plan de privatizaciones

El presidente interino de Brasil, Michel Temer, según informó prensa local, se propone privatizar la empresa de correos y la Casa de la Moneda, así como la participación que el Estado federal tiene en 230 compañías de electricidad. Mañana recibirá a líderes de centrales sindicales para explicarles el sentido de reformas laborales y previsionales que impulsa.

El equipo económico de Temer analiza la posibilidad de habilitar la incorporación del sector particular al capital de empresas estatales como Correos y Casa de la Moneda, en consistencia con la promesa de reducir la presencia del Estado en la economía, informó O Globo.

La iniciativa contempla también la venta de las participaciones que el Estado federal tiene en compañías cuya propiedad es mayoritariamente privada, entre las cuales figuran unas 230 de la actividad eléctrica -generadoras, transportadoras, distribuidoras y parques eólicos- y otras del sector asegurador.

El gobierno está trabajando con una lista de empresas y sectores que serían los primeros objetivos si se concreta la idea de desmantelar las tenencias del Estado, dijo el diario O Globo de Rio de Janeiro, citando -sin identificar- a miembros del equipo económico de Temer.

Esa maniobra fue utilizada ampliamente durante la década de 1990 e inicios de los 2000, pero los gobiernos de izquierda del Partido de los Trabajadores la revirtieron posteriormente durante sus 13 años en el poder bajo el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva y sucesora Dilma Rousseff.

O Globo dijo que el Gobierno está considerando la venta parcial de su participación en Correios, la empresa de correos de Brasil, y en la Casa de Moneda.

También podría revivir esfuerzos por vender participaciones en la unidad de seguros de Caixa Economica Federal, un gran prestamista público, y varios operadores de puertos a lo largo de Brasil en los que el Gobierno Federal tiene intereses, dijo el periódico.

Otras privatizaciones que están siendo consideradas, de acuerdo al reporte, incluyen la venta parcial del operador de aeropuertos Infraero, tenencias en más de 200 pequeñas empresas eléctricas controladas por la estatal Eletrobras y varios activos controlados a través de BNDESPar, el brazo de inversión del banco de desarrollo BNDES.

Mientras tanto, el presidente interino convocó para mañana por la tarde a los presidentes de Fuerza Sindical, la Unión General de los Trabajadores (UGT), la Nueva Central, la Central de los Sindicatos Brasileños (CSB), la Central Única de los Trabajadores (CUT) y la Central de los Trabajadores de Brasil (CTB).

Las cuatro primeras confirmaron su asistencia en tanto las dos últimas, vinculadas respectivamente con el Partido de los Trabajadores (PT) y el Partido Comunista de Brasil (PCdoB), no habían respondido hasta esta tarde, informó el diario O Globo.

El mandatario interino llamó a los jefes sindicales preocupado por las reacciones que generaron las primeras declaraciones de los ministros de Hacienda y de la Casa Civil, Henrique Meirelles y Eliseu Padilha, acerca de reformas a la edad mínima para la jubilación y al período de aportes previsionales.

El presidente de Fuerza Sindical, el diputado Paulo Pereira da Silva -uno de los principales impulsores del juicio político a la presidenta Dilma Rousseff-, advirtió que Temer comenzó equivocado su gobierno al no haber consultado a las centrales gremiales antes de proponer cambios a la legislación previsional.

"Vamos a decirle que ya hay en la legislación una edad mínima, que es la suma de la edad y el período de aportes; creemos que la situación del sistema previsional no es tan mala como dice el gobierno", señaló Pereira da Silva.

El gobierno aspira a que en la reunión de mañana -de la que participarán también Meirelles, Padilha y el ministro de Trabajo, Ronaldo Nogueira- puedan iniciarse conversaciones sobre reformas a la legislación laboral.

Tras la aprobación del juicio político a Rousseff y la asunción de Temer como presidente interino, las cuatro centrales que confirmaron su asistencia al encuentro de mañana entregaron al flamante mandatario un documento en el que le solicitaron que mantenga los derechos de los jubilados, entre otros pedidos.

También reclamaron "mantenimiento y ampliación de los programas orientados a la disminución de las desigualdades sociales; fortalecimiento de la política de valorización del salario mínimo como vía para distribuir ingresos, y no al retiro de derechos en la reforma previsional".

Miles de brasileños se manifestaron contra el gobierno de Temer

Varios miles de brasileños salieron este domingo a las calles para protestar por la suspensión de la presidenta Dilma Rousseff y contra el nuevo gobierno de Michel Temer, en una jornada de movilización que será retomada durante la semana por los movimientos de izquierda.

La mayor marcha tuvo lugar en Sao Paulo, donde 10.000 personas, según los organizadores, se manifestaron contra Temer y su gabinete enteramente masculino, así como en oposición al "golpe" del que afirman ha sido víctima Rousseff, apartada del cargo el jueves para ser juzgada por el Senado acusada de maquillar las cuentas públicas.

"No aceptamos un gobierno ilegítimo, un gobierno fraudulento, un gobierno sin representatividad, que vino a cortar derechos. No podemos quedarnos sentados y observar cómo usurpan nuestro país. Por eso, ¡Temer jamás!", declaró a AFPTV la actriz de 24 años María Bope.

Al final de la marcha, algunos manifestantes se enfrentaron con otros activistas a favor de la destitución de Rousseff, que siguen acampados en la Avenida Paulista, pero no hubo detenidos.

El nuevo presidente interino asumió el poder el jueves con un gabinete conformado sólo por hombres blancos, ricos, conservadores y algunos con casos en la justicia, lo que ha despertado fuertes críticas.

La Unión Nacional de Estudiantes, uno de los movimientos presentes en la marcha, ya anunció que el martes habrá otra protesta en la capital económica del país contra el "golpe".

Las protestas de este domingo comenzaron durante la mañana en Brasilia, donde unas 250 personas, según la policía, se concentraron frente al palacio presidencial.

"¡Golpistas, fascistas", repetían los manifestantes, que llevaban banderas de Brasil y del Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff y Lula.

"Creemos en Dilma, la queremos de vuelta. Haremos de todo para que esas ratas salgan", dijo a la AFP Elaine Ruas, una promotora cultural de 57 años. "No se pueden mandar 54 millones de votos a la basura para que estos bandidos tomen el poder", lanzó por su parte Vanderson Silva, un profesor de 32 años.

Mientras, en Belo Horizonte, otro de los polos industriales del sudeste de Brasil, se congregaron unos 5.000 manifestantes, según datos de los organizadores recogidos por el sitio de información G1.

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