Tierras cedidas para explotación petrolera se comercializan por montos millonarios

La Compañía Argentina de Comodoro Rivadavia opera yacimientos petroleros en Km 8 con una producción media de apenas 480 m3 mensuales, según los reportes de 2015 de la Secretaría de Energía de la Nación. Al funcionar en UTE desde 1990 con CRI Holding Inc., es una de las cuatro empresas petroleras con contratos de concesión enmarcados en el Código Minero Nacional. A través de fusiones y cesiones, la firma comenzó a desprenderse de las tierras cedidas para explotación minera, disponibles ahora para el mercado inmobiliario y con márgenes millonarios de ganancias.

Al haber adquirido su concesión de modo previo a la sanción de la Ley Nacional de Hidrocarburos, estas empresas se rigen por el marco legal minero, mucho más ventajoso en términos comparativos con el plexo que regula a las grandes operadoras: concesiones por 99 años, un 3% de regalías y estabilidad fiscal.
Además, la Compañía Argentina de Comodoro Rivadavia (CACRSA) es de las que menos aportes efectúan al Tesoro provincial, con un promedio de 230.000 pesos por trimestre en los reportes más productivos de los últimos años.
Por otra parte, los estados financieros presentados por la empresa a la Comisión Nacional de Valores no resultan alentadores en lo que refiere a inversiones petroleras, un hecho que coincide con hacer del negocio inmobiliario el perfil central de la empresa, aunque operando con otra denominación para lo que cambia rotundamente el eje de explotación de tierras concedidas por Nación: de la extracción petrolera al mercado de bienes raíces.
En una reseña informativa presentada ante la mencionada Comisión de Valores, y que reúne las actuaciones al 30 de junio de 2015, se señala que se suscribió un acuerdo de disolución y Liquidación de la compañía de Minas para la que se había conformado la UTE con CRI Hoding, mediante la que se recupera el 100% de la titularidad minera y se indemniza a esta última con la suma de 3 millones de pesos, aunque se le otorga la operación del área con una regalía variable de entre el 8% y el 12% de la producción. La transferencia refiere únicamente a la propiedad minera, manteniéndose la Compañía como titular del 100% de la propiedad superficiaria. En paralelo, surge del mismo informe la suscripción de un acuerdo con Sol de Mayo SRL por la cancelación de crédito mediante la cesión en pago de una fracción de tierra de la compañía en la zona de mina San Jorge valuada 7 millones de pesos, que se consideran para la cancelación total de la deuda.
Meses más tarde, se suscribe un nuevo acuerdo sumando la cesión de otras 15 hectáreas en el mismo sector, implicando la transferencia un crédito para la Compañía de 250.000 dólares (monto equivalente a lo que hoy se comercializa un solo lote de la urbanización alzada en la zona).

CAMBIO DE EJE
Estas transacciones, entonces, aparecen más vinculadas al mercado de bienes raíces que a la actividad petrolera por la que la empresa tiene extendida la concesión y una gran cantidad de tierras. En tanto, en niveles de producción su cuantificación es mínima, más allá de que se trata de un área antigua, según el balance a julio de 2015 que indicaba que los recursos totales de los que dispone apenas superan los 65 millones de pesos y según se infiere de la comparativa por ellos mismos presentada desde 2011, viene licuando activos año a año, pasando de 106,6 millones en 2014 a los mencionados 65 para el año pasado, como resultado –claro- de la venta de tierras.
En lo que refiere a producción petrolera, que debería ser la actividad central, reflejaban una pérdida bruta de algo más de un millón de pesos al segundo trimestre de 2015, y el resultado integral del período medido arrojó un saldo negativo superior a los 7 millones de pesos, idéntico al que había tenido en el ejercicio 2014 en lo que refiere a ganancias acumuladas.
Otro dato básico para dimensionar el tamaño de la empresa "petrolera" -explotación por la que adquirió el derecho sobre las tierras hoy comercializadas por "inversores" privados- es la carga salarial que absorbe: en el segundo trimestre de 2015 los sueldos devengados sumaron $87.150, y $93.140 en honorarios y retribuciones por servicios.
Así, el flujo de fondos más importante que se declara ante la Comisión de Valores, llega justamente asociado a la transacción vinculada con la venta o cesión de tierras, donde disminuyó en 50 millones de pesos un capital originalmente cotizado en 91 millones.
Es a raíz de estas transacciones comerciales cuando una firma accede a una importante porción del ejido comodorense que se extiende a lo largo de kilómetro 8 para llegar al faro San Jorge, cambiando unilateralmente el fin para el que se le concedieron las tierras al volcarse al mercado inmobiliario.
La zona incluye ahora dos loteos "privados", que comercializan en el orden de los 250.000 dólares cada parcela: Loteo San Jorge y Chacras del Faro. Ambas urbanizaciones tienen varios denominadores comunes en cuanto a accionistas y el hecho obvio de desarrollarse sobre tierras originalmente concedidas para explotación minera.
Entre ambos proyectos se esperan comercializar al menos 670 lotes, completando todas las etapas previstas.

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