Hace seis años, un jugador de Comodoro Rivadavia era protagonista de todas las noticias del mundo futbolístico. Pablo “Pitu” Barrientos, el pibe del barrio Ceferino, había vuelto desde Italia a San Lorenzo para ser campeón del torneo local y de la Copa Libertadores.
Pero quedaba más, ya que iba a seguir siendo parte importante de la historia “azulgrana” en el Mundial de Clubes. Su gran día fue el miércoles 17 de diciembre de 2014, cuando el equipo de Edgardo Bauza derrotó en tiempo extra a Auckland City de Nueva Zelanda por 2-1, y el “Pitu” fue el que abrió el camino a la final con el mejor Real Madrid de los últimos tiempos.
Corrían 47 minutos de la etapa inicial y Barrientos puso el 1-0 en el Gran Estadio de Marrakech, con un zurdazo dentro del área, luego de una jugada de la que participaron Néstor Ortigoza, Julio Buffarini, Gonzalo Verón y Emmanuel Más.
El español Angel Berlanga anotó el inesperado empate a los 22’ del complemento, y así terminaron los 90 minutos regulares. Mauro Matos decretó el 2-1 definitivo para el “Ciclón”, a los 3’ del primer tiempo suplementario.
Tres días después, San Lorenzo perdería la final ante Real Madrid por 2 a 0, pero aquella alegría de marcar un gol en un Mundial de Clubes coronó un regreso soñado para Pablo Barrientos, que pasó a formar parte de la historia grande de los de Boedo.