A Tuco lo acuchillaron en el mentón y la frente antes de prenderle fuego

Se confirmó que Iber Tuco Núñez, quien el lunes a la madrugada fue maniatado, rociado con combustible y prendido fuego, también había sido lesionado con un arma blanca en el mentón y en la frente, al margen de las puñaladas que recibió en el glúteo izquierdo. Ayer el jefe de la Unidad Regional, Luis Bidera, se reunió con la comunidad boliviana del barrio Moure a la que pertenece el joven atacado. Es que a la policía le resulta llamativo que de la veintena de testimonios que se tomaron en la causa a vecinos y allegados de la víctima, nadie aportó pista alguna.
Iber Tuco Núñez continúa internado en grave estado en la sala de terapia intensiva del Hospital Regional. Es que presenta el 70 por ciento del cuerpo quemado. Y además tiene graves heridas punzocortantes en distintas partes de su cuerpo.
Tal como publicó de manera exclusiva El Patagónico, además de atarlo y rociarlo con combustible para prenderle fuego, a Tuco lo apuñalaron en reiteradas veces en sus glúteos, pero también en el mentón y la frente, según se conoció ayer.
El ataque al joven boliviano, de 23 años, se produjo el lunes a la madrugada en su vivienda de la calle 889 del barrio Moure.
A la policía no la convence la hipótesis de que este tipo de ensañamiento se haya producido en un intento de robo y los investigadores se inclinan por un presunto ajuste de cuentas. Se preguntan cuál puede ser el motivo de fondo que llevó a tal agresión.
Es que además de cortarlo y mutilarlo en el rostro y los glúteos, lo quisieron prender fuego vivo. Al rociarlo con combustible las llamas afectaron sus genitales, los glúteos, las manos y los brazos.

"NADIE VIO NADA"

Tras ser atacado, Tuco salió como pudo de la vivienda enrejada en la que habita y pidió ayuda a sus primos en una casa casi contigua. Eran las 3 del lunes.
A esa hora una vecina que salió a orinar en un baño que tiene afuera de su vivienda. En ese momento observó las llamas que consumían la casa de Tuco, pero no había escuchado nada hasta allí, le relató a la policía.
Como pudo la mujer sacó a sus hijos de la casa por las dudas que el fuego se propagara a las casas vecinas.
Tras pedirle ayuda a sus primos, Tuco fue hospitalizado y según sus familiares cuando la ambulancia se lo llevaba, se escucharon aplausos y algarabía en la zona alta del barrio Moure por parte de un grupo de jóvenes.
Tuco llegó a Comodoro Rivadavia desde Santa Cruz de la Sierra, se desempeña como jornalero en la albañilería, pero en la actualidad se encontraba desempleado. Vive solo y según sus vecinos, es un joven tranquilo y no tenía problemas con nadie.
El jefe de Unidad Regional de Policía, Luis Bidera comentó ayer a este diario que de los veinte testimonios que los investigadores de la Brigada recolectaron de los vecinos y allegados a la víctima, ninguno aportó ningún dato significativo para la causa. Nadie sabe nada. "Nadie vio nada", afirmó un investigador.
Un familiar de la víctima le manifestó a El Patagónico que los delincuentes le llevaron uno de los dos teléfonos celulares que usaba. Uno lo utilizaba para escuchar música y el otro para realizar llamadas. Ese último aparato fue el que le robaron. Cuando llamaban a ese número el lunes a la mañana el teléfono aún estaba prendido, pero al mediodía fue apagado, comentó.

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