A veinte años del día en que Comodoro se partió en dos

El faldeo escalonado del cerro Chenque en el que desde hace casi dos años se ven las máquinas trabajar a diario para su aterrazamiento, modificó la amenazante y tradicional imagen del coloso, que el 12 de febrero de 1995 sufrió su mayor movimiento geológico en la historia de Comodoro Rivadavia, dejando incomunicando no solo el centro y la zona sur con los barrios de la zona norte. Al causar profundas grietas sobre la ruta Nacional 3 también interrumpió la principal conexión terrestre de la Patagonia sur con el resto del país.

 La historia de la ciudad alberga en sus registros varios desplazamientos y desmoronamientos del cerro Chenque, de los que hasta hace exactamente 20 años el más trágico había sido el del jueves 12 de junio de 1969, cuando desplazándose sobre la ruta 3 provocó la erradicación de un sector de casas delimitado por la propia ruta, y las calles Güemes, Moreno y Sarmiento.

También fueron días de impedimento de circulación vehicular y vecinos cruzando a pie el trayecto de El Infiernillo. Y aunque ya entonces se empezó a barajar la construcción de un camino de circunvalación para cambiar definitivamente la traza de la ruta, el proyecto quedó en el olvido aunque pocos días más tarde un nuevo desprendimiento de menor escala mató a una persona que caminaba por el faldeo.

Años después, sobre las 3 de la madrugada del domingo 12 de febrero de 1995 se produjo el desplazamiento de mayor magnitud en la historia reciente y fue noticia en todo el país. Al generar profundas grietas sobre la ruta Nacional 3, dejó incomunicada no sólo a la zona norte de la ciudad con la zona sur –frente a la precariedad que entonces tenían caminos alternativos como el del Centenario o el Roque González- sino que además cortó la principal vía de comunicación con Santa Cruz y Tierra del Fuego.

Varios días de lluvia previa habían dejado grietas en el cerro, y quienes transitaba la ruta sobre las 2,30 de ese domingo recuerdan el inicio de los desprendimientos, hasta que pasadas las 3 todo el faldeo este cedió, arrastrando el asfalto de la ruta Nacional 3 unos 200 metros hacia la costa, quebrando literalmente la traza en varios pedazos a lo largo de 1.000 metros con grietas de hasta 3 metros de profundidad, para mantener aislada a las zonas norte y sur de la ciudad. También se produjo el derribo de líneas telefónicas afectando a más de 3.200 familias.

Así iniciaba el último año de la gestión municipal de Raúl Pirángeli, con la provincia declarando el “Estado de Emergencia” y el inicio de un plan estratégico municipal para poder normalizar la situación vial, que demandó seis días de intenso trabajo para lograr circulaciones precarias, mientras las tareas debieron continuar por varios meses más hasta normalizar la situación.

La primera vía habilitada para “normalizar” la actividad en Comodoro fue utilizar el camino conocido hoy como “del Centenario”, de barro entonces, y producido tras grandes movimientos de desmonte en la década del 80. Fue necesario el arduo trabajo de de maquinaria vial para habilitar el sector al tránsito liviano, como también en las otras vías alternativas: el camino de la ex caballeriza de YPF, que une el barrio Pietrobelli y Santa Lucía en Kilómetro 3, y la trama que luego se consolidó como el camino Roque González, uniendo ya entonces Saavedra y Máximo Abásolo.

Fueron días de viveza criolla activa a pesar de lo para muchos fue tragedia: la imposibilidad de circulación de colectivos, habilitó varios “remises” improvisados que llegaban a cobrar $8 o $10 e incluso $12 por el trayecto, sobre los $6 que percibían las agencias oficiales que habían habilitado la posibilidad de “remises colectivo” llevando hasta cuatro pasajeros por viaje de un punto al otro.

Mientras esto se daba en las primeras 72 horas del suceso, el tránsito pesado circulaba por un camino de circunvalación que iniciaba en Ciudadela, recorriendo las empedrados ypefianos y desembocando en Bellavista, sobre la ruta provincial 26, a 16 kilómetros del cruce con la ruta 3. Esa era la alternativa para los camiones y transportes de larga distancia en tránsito desde o hacia Santa Cruz o Tierra del Fuego.

SOBRE LLOVIDO,

MOJADO

Sobre llovido mojado dice el refrán y eso fue exactamente lo que sucedió el 20 de febrero, con todo el operativo de emergencia desplegado para rehabilitar la comunicación, llovieron 11.9 milímetros. Complicó aún más la situación sobre todos los caminos alternativos, cuyas trazas eran de ripio y barro, alargando aún más el derrotero de casi una hora que los automovilistas debían seguir para cruzar del norte al centro de la ciudad, y requiriendo nuevas taras viales para mejorar los pasos.

Los operativos de recomposición de toda la trama vial alternativa de la ciudad demandaron jornadas de 15 horas diarias para las maquinarias, llegando a convocar incluso la colaboración de camioneros, y empresas privadas para paliar la emergencia.

Y tomó tres semanas rehabilitar la ruta 3 en el sector del Infiernillo, basando la circulación en una traza temporal sobre terrenos privados en una franja paralela a la ruta aunque más cercana a la costa, que fue asfaltado para la oportunidad y utilizado como vía central con varias críticas hacia vialidad provincial, apuntando al costo de la obra por el hecho de que habilitaba el tránsito en el mismo punto de falla geológica en el que había colapsado el cerro.

Actualmente, se realiza en le Chenque la obra de aterrazamiento, destinada a liberar de peso sectores críticos aunque hay que indicar que la obra tiene eje solo sobre la ladera de la calle Sarmiento, que es la que resultaba amenazante para las más de 2.000 viviendas que se erigen en el sector, mientras que el faldeo este que es el que había comprometido seriamente la conectividad no ya de la ciudad sino de todo un país, no está siendo intervenida, mientras que se prevé una segunda etapa de obra, con la que se intervendrá también con aterramientos la ladera norte.

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