Adictos al sol: ¿qué es la tanorexia?

Este desequilibrio mental lo sufren principalmente mujeres de entre 17 y 35 años y puede ir unido a la ansiedad o la depresión.

La obsesión por estar bronceado puede generar un trastorno con rasgos similares a la anorexia. Esta 'adicción al sol' suele afectar a mujeres.
Una persona adicta al bronceado nunca se verá excesivamente morena. Aunque su piel ya haya obtenido color tendrá la necesidad "imperiosa" de seguir exponiéndose al sol y mantener el tono durante todo el año, mediante cabinas de rayos uva o cremas de pigmentación. Esta conducta está considerada por los expertos como una patología denominada tanorexia, que es bastante frecuente y la sufren principalmente mujeres de entre 17 y 35 años, según datos de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).
Especialistas explican que las personas que sufren este "desequilibrio mental" padecen una dismorfofobia, es decir, una alteración de la percepción que el sujeto tiene acerca de su imagen corporal.
En ocasiones, la tanorexia también puede ir acompañada de otro tipo de otro tipo de trastornos como la ansiedad o la depresión, agrega el especialista.
El catedrático de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid Antonio Cano matiza que una persona que sufre tanorexia es probable que tenga ansiedad, aunque considera que en este tipo de situaciones el sujeto está dominado por la obsesión de estar moreno y lo convierte en el eje de su actividad.
"La persona que se obsesiona suele ser una impulsiva con ese tema, de manera que no reflexiona mucho sobre ello", incide Cano.
Manchas en la piel, pérdida de elasticidad, así como un envejecimiento cutáneo prematuro son algunos de los riesgos que se derivan de tomar el sol en exceso, aunque el más grave de todos ellos es el incremento del riesgo de sufrir cáncer de piel, especialmente calcinoma basocelular y melanoma.
Mientras que el primero -que es el más frecuente- se identifica como una pequeña herida que aparece en la cara y no cicatriza, el melanoma se puede dar en otras áreas del cuerpo como la espalda o las piernas.
Los profesionales destacan la importancia de hacer autoexploraciones, acudir al dermatólogo a revisar lunares existentes, así como usar un protector solar adecuado, pero sobre todo se incide en evitar exposiciones prolongadas al sol.

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