Alcohol, música y peleas durante la madrugada del San Cayetano

El barrio de la zona sur es uno de los cuales nunca se respetaron las medidas sanitarias. La policía no hace caso a los reclamos y exige que los vecinos se acerquen a la comisaría a realizar la denuncia.

Hace cuatro días que la música, las corridas y los gritos son una constante entre las calles 556 y 557 del barrio San Cayetano. El ritual comienza a las 20 cuando los comercios de la avenida Polonia comienzan a cerrar y dan paso a las reuniones sociales.

Las reglas sanitarias no rigen en esa parte de la zona sur de Comodoro Rivadavia. Es que según los vecinos ya no se hacen controles como en otras partes de Comodoro, donde es más agradable sacar una fotografía o grabar un video.

A esto se suma la falta de respuestas por parte de la Seccional Sexta. En reiteradas ocasiones, el oficial de turno les “reclama” (al punto de exigir y retar) a los vecinos que se acerquen a realizar la denuncia porque los efectivos “están ocupados con otros temas”. La respuesta hace desistir a los vecinos. Saben que si realizan la denuncia, sus datos “se van a filtrar” y pueden llegar a sufrir represalias.

En la zona viven trabajadores de la Salud que llegan cansados a la madrugada después de ayudar a otros ciudadanos a superar el coronavirus. Sin embargo, no pueden descansar adecuadamente debido a que la música resuena una y otra vez contra las paredes de sus viviendas.

Los gritos, las peleas y gente alcoholizada son otros problemas en los que los vecinos se desconocen cuando el sol comienza a aparecer y las bebidas ya no abundan.

LAS SECUELAS

La falta de respuestas por parte de las autoridades llevó a que muchos empleados sanitarios deban encontrar otro lugar donde pasar la noche. “Ya no se puede seguir así. Si no duermo, me voy a terminar lastimando yo o el paciente”, se lamentó uno de los trabajadores ante El Patagónico.

Los trabajadores que intentan descansar durante la madrugada saben que no pueden hacer el reclamo con la policía, ni tampoco pedirles educadamente a los vecinos que al menos bajen un poco el sonido de la música. Es que ello les puede generar mayores problemas, ya que enseguida amenazan: “¿qué pasa vigilante? ¿Queres ser pollo?”.

“Acá desde julio que se acabó la cuarentena. La gente hace reuniones, asados, se chupan como si no hubiera mañana. Hay nenes muy chiquitos pero no les importa. Estamos en la boca del lobo”, cuestionó otro habitante del sector.

ASADOS EN CONTINUADO

En la zona, las reuniones sociales son una constante. Nunca importaron las disposiciones sanitarias. Se sabe que las reglas no tienen alcance en la periferia de Comodoro.

Los viernes es común ver a los grupos de amigos reunidos a través de una parrilla. El fuego le da paso a la bebida para después terminar en gritos, festejos y bailes que duran dos o tres días. La mañana del sábado es utilizada para realizar una pausa y recuperar energías para volver a comenzar con la fiesta durante la misma noche, hasta el domingo a la noche, al menos.

“Cuando estaba prohibido circular los domingos, las juntadas comenzaban el sábado por la tarde para pasar todo el domingo al ritmo de música a todo lo que da la potencia de los parlantes y regresar a sus viviendas el lunes”, recuerda un vecino de la cuadra que preserva su identidad por obvias razones.

El fin de las fiestas domiciliarias deja en ocasiones un panorama deprimente: gente durmiendo en la calle, grupos que cobran “peaje” y peleas entre los que hasta hace un rato eran amigos. Y la policía sigue sin darse por enterada.

Hace dos semanas que se permite circular libremente el domingo y se espera que este miércoles se quite la restricción de la terminación de los DNI, por lo que en el San Cayetano se teme que las reuniones sociales se multipliquen y se tengan más problemas como el no poder descansar –tampoco- durante la madrugada de los lunes.

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