Bahía Bustamante: de pueblo alguero a paraíso turístico

A solo 180 kilómetros al norte de Comodoro Rivadavia, sobre el margen norte del golfo San Jorge se encuentra Bahía Bustamante, un pequeño pueblo con una interesante historia y caracterizado por su dedicación en la conservación de su entorno. Sus playas tienen una belleza única y sus paisajes se mantienen intactos y vírgenes. Actividades diarias y tranquilidad son algunas de las cosas que ofrece este espectacular destino.

Bahía Bustamante es una estancia patagónica con vida de pueblo. Es un destino ideal para una estadía de 2 - 7 días para poder explorar la región, y disfrutar del bosque petrificado, mar, playa, faros & balizas, y un santuario de fauna marina en cantidad y diversidad.

En este hermoso lugar uno se puede encontrar con la naturaleza en su plenitud y no es necesario hacer grandes excursiones para poder disfrutar de las maravillas que este destino ofrece.

Desde sus playas se pueden observar pingüinos y lobos marinos. Cabe destacar que el sector costero de Bahía Bustamante y Caleta Malaspina es uno de los más relevantes para aves marinas de la Patagonia Atlántica. Las islas e islotes ofrecen el ambiente adecuado a las aves marinas para la reproducción. Es por eso que especialistas en aves llegan a Bahía Bustamante para ver especialmente las 2 especies endémicas que habitan estas costas: la Gaviota de Orlog (o Cangrejera) y el Pato Vapor, que tiene como particularidad el no poder volar.

Asimismo es posible avistar una gran variedad de aves de estepa y los típicos animales de esta zona: maras, choiques, guanacos, peludos, zorrinos, martinetas e incluso zorros.

Pocos lugares en el mundo presentan esta abundancia y diversidad de aves y mamíferos marinos razón por la cual desde el año 2008 sus costas forman parte de Parque Nacional Marino “Patagonia Austral”.

Pero los atractivos son muchos y para quienes disfrutan de las playas, Bahía Bustamante cuenta con hermosos balnearios de arena fina que están a su vez resguardadas del viento por grandes formaciones rocosas. Además, con marea baja se forman en la roca profundos piletones naturales ideales para bañarse durante las tardes de verano.

Todo está muy bien pensando en Bahía Bustamante para que el turista sienta que es bien recibido a pesar de encontrarse en un pequeño paraje casi perdido en la estepa patagónica. A pesar de ser un pequeño pueblo, Bahía Bustamante está lejos de ser un lugar aburrido. Todos los días y según el estado de la marea y del clima, se definen las actividades de exploración en la zona.

Entre las opciones se puede optar por navegación por la Caleta Malaespina para realizar avistaje de aves (Pingüinos, Pato Vapor, Petreles, Gaviota de Olrog, Ostreros, Skuas, Cormoranes, etc) y lobos marinos, visita al Bosque Petrificado, recorrido por la Península Gravina, interpretación de la industria alguera e historia del pueblo, visita a una típica Estancia Patagónica y participación en tareas rurales, visita al Faro Aristizabal e Isla de los Pinguinos, Caminatas y Mountain Bike son parte de la propuesta. Salidas a caballo y en kayak también son posibles (con costo adicional).

RELAJARSE FRENTE AL MAR

En Bahía Bustamante hay todavía un lugar reservado para quienes sueñan con un estilo de vida simple, lejos del invasivo mundo de la TV y de los celulares.

Muchos de los que llegan traen carpas o motorhomes donde pueden dormir. Otros solo pasan durante el día y no se quedan a dormir en el pueblo. En realidad lo mejor es aprovechar lo que han preparado los pobladores para los turistas. Existen cabañas completamente equipadas con todo lo necesario. Además a escasos metros de ellas se encuentra la proveeduría donde funciona el restaurant, un pequeño museo, un living con ventanales con vista al mar y el “Club” donde los huéspedes se desafían campeonatos de pool y ping pong.

Cabe destacar que no hay señal de celular pero existe la opción de Wi-Fi. Además las instalaciones cuentan con teléfono público y la luz eléctrica es producida con un generador desde el atardecer hasta las 23 horas.

UN POCO DE HISTORIA

En 1953 llega don Lorenzo Soriano buscando algas marinas para poder extraer coloide que le permita continuar con la fabricación del fijador para cabello Malvik, actividad que comenzó en 1947.

En aquella época la zona era conocida como “Bahia Podrida”, por la acumulación de algas en la costa y por el olor que de estas se desprendía.

Luego de estudiar el potencial de la zona para su emprendimiento, Soriano junto a sus hijos, comienzan la recolección de algas marinas, dando origen a un exclusivo pueblo alguero, lo que hoy es Bahía Bustamante.

La familia construyó casas y habitaciones para más de 400 empleados, escuela, iglesia, comisaría, depósitos, talleres y una proveeduría, entre otras instalaciones.

La producción de algas tuvo su auge y luego se fue apagando. Hoy el pueblo cuenta con unos 40 pobladores que han puesto sus metas en crear un entorno que atraiga a turistas, no solo por sus bellezas naturales sino también por su particular filosofía y su historia. Se apunta a generar turismo como una de las principales actividades económicas que ayuden a que Bahía Bustamante sea un pueblo sustentable.

“VERSION ARGENTINA DE GALAPAGOS”

Este pueblo ha logrado imponerse en los medios de turismo de todo el mundo, incluso llegó al prestigioso New York Times, lo que atrajo a turistas extranjeros.

El artículo data del 2011, donde la cronista Danielle Pergament define el establecimiento patagónico como “la versión argentina de Galápagos”, por su abundante y variada fauna, que incluye tanto ovejas y guanacos como pingüinos, lobos marinos y ballenas. “Pocos lugares en el mundo tienen tan inmensa diversidad en un solo lugar”, destaca la periodista.

Fuente:

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico