Cafayate, Salta, se presenta como un oasis entre montañas de diversos colores y miles de vides arraigadas a su suelo. Allí sobre la avenida Güemes y Fermín Perdiguero, se alza una moderna construcción: “el Museo de la Vid y el Vino”, emplazado en el predio donde se asentaba el antiguo museo, en la “Bodega Encantada”.
Este complejo de bajos, inaugurado el 11 de marzo de 2011, fue concebido por un equipo interdisciplinario dirigido por Héctor Berra y Gustavo Borlasca, que tienen en su haber también la dirección del Museo del Hielo -Glaciarium-, el de River Plate y el de Boca Juniors, entre otros.
Bajo el concepto un espacio “vivo”, el Museo es un lugar pleno de estímulos visuales y sonoros donde el visitante se sentirá parte de la fantástica historia de estos viñedos de altura, gracias a efectos escénicos, lumínicos, programas multimedia y audiovisuales, que cuentan la historia.
En el ingreso, el visitante se adentra en la memoria de la vid -así bautizada la sala 1- donde la oscuridad reina para reconocer, de a poco, las bondades de esa tierra de maravilla.
Lo primero que se observa es una impactante visión del firmamento en las claras noches de Cafayate, donde el rumor sereno de las aguas bajo un concierto de grillos y ranas es acompañado por la poesía de un texto.
La tierra, elemento esencial, aparece en dispuestas dioramas (maquetas) que muestran el corte transversal del suelo, y se cruzan con el día y la noche que muestran la determinante amplitud térmica para una vid de características de la zona.
Así como de los valles se asciende a las alturas, lo mismo ocurre en el segmento denominado “los viñedos más altos y bellos de América”, donde se puede observar una maqueta de toda la ciudad enmarcada por los cerros que recorre desde el amanecer hasta que sobreviene la noche.
Desde ahí se pasa a un homenaje a los dos elementos esenciales para la vid: el sol y el agua. Por una pasarela estratégicamente dispuesta, el visitante pasa por debajo de un cielo donde se suceden el día cálido y la noche fresca.
En cuanto al agua, el camino que transitan los caminantes es en realidad un curso de agua proyectado con imágenes que muestran el poder del agua creando vida y permitiendo obtener los frutos de la tierra.
El próximo paso está marcado por el sonido incesante del trabajo del hombre. Un túnel con proyecciones filmadas con la técnica omnivisión 360°, marcan la experiencia total del trabajo en un viñedo.
Con el espíritu que acompaña toda la muestra, esta primera sala cierra con la uva como protagonista exclusiva, contando en primera persona su relación con el lugar y su gente, y su poética relación con la tierra, el agua y el sol de Cafayate.
Finalmente, la sala 2, que ocupa el lugar donde se encontraba la vieja “Bodega Encantada”, está frecuentada por “traviesos duendes” que habitan solo en la imaginación y que se desenvuelven en una atmósfera propicia para conocer el presente y el futuro del vino de los Valles Calchaquíes.
La historia, los secretos y procesos de los diferentes varietales del vino de las alturas, encuentran en fotos, elementos y documentos históricos la gran chance de ser reconocidos por el visitante.
Como broche final, es el propio vino el que cuenta su historia universal, su pasaje por el camino del hombre desde que es hombre mismo, y su llegada hasta estos días a través del arte, con la particularidad de hacerlo desde una filmación proyectada en un gigantesco barril.