La reciente designación de Fernando Iglesias como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario ante el Reino de Bélgica derivó en un fuerte enfrentamiento público con la abogada y periodista Natalia Volosin, quien cuestionó la decisión del Gobierno nacional y puso en duda la idoneidad del exlegislador para ocupar el cargo diplomático.
El cruce comenzó cuando Volosin criticó la designación realizada en comisión y sin acuerdo del Senado, al señalar que se trataba de un nombramiento “por la ventana” que desplazaba a diplomáticos de carrera. En tono irónico, lo definió como “el profe de vóley designado embajador”, lo que motivó una respuesta inmediata de Iglesias desde su cuenta en la red social X.
El exdiputado reaccionó calificándola de “desconocida” y aseguró haber intentado enviarle una carta documento sin éxito, al no encontrar un domicilio válido. En ese contexto, la desafió a precisar sus acusaciones y deslizó la posibilidad de avanzar judicialmente. “Si no, vamos directamente a Tribunales”, advirtió.
Volosin redobló la apuesta y acusó a Iglesias de perseguirla por sus opiniones y por investigar hechos de corrupción. Además, cuestionó el salario que percibiría como embajador y sostuvo que el funcionario tenía “tiempo de sobra” para hostigarla en redes sociales. Iglesias respondió negando esos dichos, aclaró que aún no se encuentra en Bruselas y reclamó una retractación formal por afirmaciones que, según él, lo vinculaban con sobres de la SIDE, usurpación de títulos y violencia de género.
Lejos de retroceder, la abogada enumeró una serie de exigencias públicas —entre ellas, la exhibición de títulos universitarios y recibos de sueldo— y aclaró que no lo acusó de delitos, aunque sí lo calificó con duros términos personales. También informó que su defensa legal está a cargo del constitucionalista Andrés Gil Domínguez y que ya hubo respuesta a los planteos del exlegislador.
Iglesias, por su parte, defendió su formación académica al señalar que posee una maestría en Relaciones Internacionales por la Universidad de Bologna y rechazó las críticas sobre su idoneidad. El intercambio, cargado de ironías, advertencias legales y agravios, volvió a poner en el centro del debate la designación del exdiputado y el clima de confrontación política que se traslada, cada vez con mayor frecuencia, a las redes sociales.