Denuncian que uno de los curas abusadores de niños sordos también violaba perros

La situación de zoofilia que trascendió ayer y aumentó lo escandaloso del caso, apunta a uno de los empleados imputados y detenidos en la cárcel mendocina, quien también sufre de hipoacusia.
Dos de las veinte víctimas que ya declararon en la investigación por los abusos cometidos en el Instituto Próvolo para menores con hipoacusia, en la que ya logró la detención de dos sacerdotes y tres empleados del lugar, denunciaron haber visto a uno de los imputados tener sexo con un perro.
"Hasta ahora hay dos testimonios que dicen haber visto a uno de los imputados, que no es sacerdote, teniendo sexo con un perro una vez", informó ayer a Télam el procurador de la Corte, Alejandro Gullé.
Los casos de abusos sexuales a chicos con hipoacusia ocurridos en el Instituto religioso Antonio Próvolo, ubicado en el departamento mendocino de Godoy Cruz, se conocieron en noviembre último tras la denuncia de una de las víctimas sordas que se acercó a una legisladora radical con ayuda de una intérprete.
Inmediatamente, la Fiscalía a cargo de Fabricio Sitodi logró la detención del sacerdote italiano Nicolás Corradi (82), quien tenía acusaciones similares en Verona en los '80 y fue trasladado a Mendoza; el cura Horacio Corbacho (55); el monaguillo Jorge Bordón (55); el ex empleado del instituto José Luis Ojeda (41), quien también es sordo como los alumnos y el jardinero Armando Gómez (46 años), todos imputados por los delitos de "abuso sexual agravado por guarda y corrupción de menores".
"Las pruebas contra los sacerdotes y el resto de los imputados es sólida. La acusación ya tiene sustento y hay innumerables testimonios convergentes. Evidentemente ahí pasaba cualquier cosa", sostuvo Gullé.
Asimismo, opinó que "ellos (por los religiosos de Italia y el Vaticano donde residía Corradi antes de ser enviado a Mendoza) no podían ignorar en Verona lo que allí sucedía. Nos mandaron al lobo... Evidentemente lo enviaron acá para sacarlo del medio", se lamentó el jefe de los fiscales.
Gullé informó que "ya han declarado unas veinte víctimas pero aún faltan hacer unas 19 cámaras Gesell", método utilizado para la toma de declaración al tratarse de menores y mayores de edad con discapacidad, por lo cual no se descarta que haya más personas afectadas por abusos sexuales. Asimismo, se investiga el accionar de algunas religiosas del lugar que fueron nombradas en los primeros testimonios de los afectados pero aún no trascendió si sabían o no lo que ocurría allí adentro.
El fiscal Fabricio Sidoti había detallado a la prensa que las víctimas "denunciaron abuso sexual agravado con acceso carnal y sexo oral", y en los relatos "dijeron que los llevaban a la `Casa de Dios´, los metían para atrás en un lugar ubicado en el fondo del instituto donde otras víctimas podían ver a través de la rendija de una puerta lo que pasaba".
La situación de zoofilia que trascendió ayer y aumentó lo escandaloso del caso, apunta a uno de los empleados imputados y detenidos en la cárcel mendocina, quien también sufre de hipoacusia.
Gullé además afirmó que "no existen motivos para no creer en los testimonios".
"¿Qué razón pueden tener niños de distintas edades, los cuales algunos ni siquiera han estado en contacto de manera simultánea en el Instituto, para mentir y hacer coincidente en todos los episodios que te señalan?", dijo el Procurador.

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