“Dios nos dio diversidad religiosa y cultural para que crezcamos, no para que nos matemos”

El sheik musulmán de la orden sufí Naqslabandi recibió a Diario Patagónico en la chacra donde vive junto a sus cinco hijos y su mujer, Fátima.
En la actualidad hay nueve mezquitas en Argentina y sólo una de ellas está en la Patagonia. Esta cobija a familias de Neuquén, Río Negro, Chubut  y Santa Cruz. En total siete familias viven en cercanías de Mallín Ahogado, donde ésta se encuentra, compartiendo diferentes actividades semanales y religiosas.
Se estima que 250 personas son practicantes del sufismo en la Patagonia y otros 800 adhieren. El sheik sufí Abdul Rauf, quien creó la mezquita, recibió a Diario Patagónico. A los hombres los saludó con un apretón de manos, mientras que a Elisa, sólo con la voz y un movimiento de cabeza. Halima, como fue bautizada en el credo, se fue con las mujeres a la casa. Luego comenzó la entrevista.
n¿Por qué a las mujeres no las saludan?
El islam con respecto al trato hacia ellas es muy especial y específico. A la mujer no se la besa y no se la toca salvo que tengas un parentesco muy profundo. Nosotros consideramos que no existe la posibilidad de considerar a un hombre y una mujer iguales, entonces tampoco compartimos el hecho de que el hombre haga el papel de la mujer y viceversa.

- ¿En qué sentido?
En todo. ¿Desde cuándo la mujer tiene que hacer trabajos de hombres y las mujeres pueden elegir cuándo tener un hijo a partir de inventos que son totalmente satánicos? Viene gente a decirme que no puede tener hijos, pero siempre usó métodos anticonceptivos y abortaron dos veces. Se piensan que esto es un mercado, pero Dios asigna la cantidad de hijos a cada persona.

- Pastillas anticonceptivas no, entonces. ¿Y preservativos?
Por supuesto que no, aunque, bueno, cuando has tenido varios hijos te autorizamos el uso de algún sistema. El mejor método conceptivo que nosotros consideramos es la abstención de eyacular. Si hay autocontrol es efectivo, pero con la actual juventud es complicado, por los altos niveles de estimulación visual que hay.

- ¿Cuál es el modelo de familia que el islam propone?
Ninguna cosa extraña: la mujer cuidando los hijos en la casa, el hombre teniendo una casa para que sus hijos y su mujer estén cómodos. Casi podríamos llamarnos peronistas: “de casa al trabajo y del trabajo a casa”. La mujer es la reina del hogar, puede estudiar, cuidarse, pero no tiene que trabajar fuera de casa.

- ¿Y cómo es la vida de los hijos?
Los míos tuvieron alguna actividad siempre en el pueblo. Tienen una sociabilidad muy amplia por mi trabajo, han estudiado inglés en el pueblo y tienen sus amistades. No les es fácil mantener el islam dentro de este contexto, pero lo están logrando de a poco, los mayores lo lograron bien, pero para los varones es más complicado. La ropa es un problema (uno de sus hijos viste al estilo occidental), a nosotros nos pasa en los aeropuertos que sos el único vestido diferente. Pero no lo podés obligar a vestirse como yo quiero, nosotros no obligamos a nadie.

-  Usted era católico de chico. ¿Cómo fue proceso de cambio?
Yo no tenía nada, sólo se consiguen estas cosas cuando tu nivel de hastió es suficiente. Esto es igual, nadie cambia una religión porque sí, no lo hacés por hobby. Lo hacés cansado, entonces desde la posición de un desesperado no es difícil. Yo de muy pequeño no entendía las respuestas del mundo adulto, esa necesidad de búsqueda me llevó a tratar de encontrar una religión que me permitiera encontrarme las 24 horas conmigo mismo.

- ¿Y el catolicismo? 
El catolicismo te lo permite pero no tiene patrones de referencia. Con qué cara puede hablar un hombre de lo que es criar una familia si no tiene la más mínima idea de lo que es levantarse a las tres de la mañana con un chico volando de fiebre o con una ansiedad sexual de un adolescente. Sin experiencia de vida no hay posibilidad de transmisión. Por eso siempre busqué en todas las religiones, hasta trabajé en un leprosario. Cuando vos intentás cambiar el mundo te cansás, pero yo todo lo que hago lo hago para mí: curo a la gente, alivio, enseño, pero todo para mí porque yo estoy haciendo un negocio con mi Señor. Cuido su obra, la ayudo pero no espero nada de ella. El Señor paga.

- Hay gente que le tiene miedo a las religiones. ¿Qué les diría?
Que le siga teniendo miedo. Esto es muy simple: si Dios hubiera querido que todos seamos musulmanes lo seríamos. Dios nos dio diversidad cultural y religiosa para que crezcamos, no para que nos matemos. Pero el hombre es tan tonto que enseguida quiere discutir, y terminamos todos lastimados.

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