Dominicano condenado a 5 años de cárcel por intentar ingresar cocaína a Comodoro

Carlos "Dirsia" Alvarado Jiménez fue detectado por un perro antidrogas en Arroyo Verde. Viajaba en un micro vestido de mujer con más de 3 kilos y medio de droga escondida en un bolso. Dijo que era un encargue ajeno pero no le creyeron. Le reprocharon haber afectado "el país donde eligió vivir".

Un estilista dominicano fue condenado a cinco años de prisión por intentar transportar cocaína desde Buenos Aires a Comodoro Rivadavia. Se trata de Carlos “Dirsia” Alvarado Jiménez, de 45 años, analfabeto, quien además deberá pagar una multa de dos mil pesos. El fallo del Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia ya fue comunicado a la Dirección Nacional de Migraciones.

El último domicilio del peluquero fue la habitación 14 del Hotel “Chichi”, en Capital Federal. Hoy está preso en el Complejo Penitenciario Federal IV Ezeiza de Alta Complejidad.

La causa comenzó el 9 de mayo de 2016 en el paraje “Arroyo Verde”. Un perro antidrogas de la Gendarmería Nacional, durante un control de rutina en un ómnibus de “Don Otto”, se alteró y mostró nerviosismo en la butaca 38 al olfatear un bolso blanco debajo del asiento. Jiménez estaba vestido de mujer. Mostró su pasaporte y se notó un fuerte olor a marihuana. Bajó del micro. Aseguró que el bolso no era suyo sino de una amiga. Lo requisaron y no hallaron nada. Pero en el bolso había 4 paquetes con más de 3 kilos y medio de cocaína con un 89% de pureza. Era suficiente para 62 mil dosis.

Ya en el juicio, el peluquero declaró que la droga no era suya, sino de un tal Cristián Casanova Montero, que era su “paisano” y conoció en un boliche de Parque Patricios. Le dijo que era un paquete de polvo acrílico, sin otra explicación. Contra su entrega a un tal “Luis” en Caleta Olivia, le pagarían $10.000. “El bolso estaba sellado y no vio su contenido ni supo que era cocaína, no se dedica a venderla o transportarla, venía para trabajar en una peluquería de Comodoro y hasta allí tenía el pasaje sólo de ida”, se defendió.

Según el fallo del juez Enrique Guanziroli, el peluquero dominicano, “con pleno conocimiento de la naturaleza prohibida del producto que llevaba en su bolso de mano, se trasladó con él por una ruta nacional, en un colectivo público que lo llevaría desde Buenos Aires a otra ciudad distante miles de kilómetros, Comodoro, en la Patagonia”.

El condenado no puede decir que no sabía de la carga cuando le iban a pagar una buena suma. “La sola manifestación de que su viaje tenía el propósito de trabajar en un salón de belleza del sur, o que el contenido del paquete portado era un polvo de otra naturaleza que el tóxico prohibido, es insuficiente para pretender su ajenidad del delito”.

“Su pertinaz negativa a toda relación con la droga incautada no fue más que un vano propósito por cohonestar su conducta que sabe reprochable”.

La sentencia consideró que la conducta del dominicano “fue disvaliosa socialmente en un país que lo acogió generosamente y que no trepidó en vulnerar un bien jurídico que como la salud pública, afecta a toda la población en la que eligió voluntariamente vivir”.

Según publicó diario Jornada, Guanziroli insistió en su voto con respecto a la droga que “sin pausa ingresa importantes partidas nocivas al área, para mantener en el vicio y el delito a los segmentos más vulnerables de las comunidades aquí asentadas”.

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