Drogas en Km 8: condenaron a Riquelme y Fabunde por tenencia de estupefacientes

Luis Osvaldo Riquelme fue condenado por el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia por tenencia simple de estupefacientes a dos años de prisión por una causa de agosto del 2015, por lo que se le unificó la pena con otro hecho de drogas por el cual venía gozando de libertad condicional. Deberá purgar 4 años de prisión efectiva, mientras que Sergio Fabunde fue condenado a dos años de prisión en suspenso y Mauro Delgado quedó absuelto.

Luis Osvaldo Riquelme es el mismo sujeto que el 9 de marzo de 2010 atropelló a Roxana Martínez, que transitaba el octavo mes embarazo, y a su hijo Francisco, de 2 años, que falleció días después, al igual que el bebé en gestación. Aquel desgraciado suceso tuvo lugar en la avenida Alejandro Maíz de Km 8 y por ello fue condenado en 2012 a 2 años de prisión en suspenso y a 5 de inhabilitación para conducir. Este martes, Riquelme fue condenado nuevamente, pero esta vez por el Tribunal Oral Federal (TOF) de Comodoro Rivadavia.

Fue en una causa por tenencia simple de estupefacientes en la que recibió la pena de dos años de prisión, que le unificaron con una condena anterior de 4 años también en una causa de drogas por la que venía cumpliendo libertad condicional. De esa manera, el TOF le unificó la pena en 4 años de prisión de cumplimiento efectivo.

Riquelme había llegado a juicio junto a otros dos jóvenes, Sergio Fabunde y Mauro Delgado. Fue por un procedimiento que realizó la Policía del Chubut el 14 de agosto del 2015 a las 21, en la avenida Alejandro Maíz al 500.

En esa ocasión, Fabunde fue sorprendido con envoltorios con 259,39 gramos de marihuana y otro con 1,92 gramos de cocaína, los cuales se hallaban dentro del vehículo VW Bora -dominio KUQ 413-, habiéndose descartado del primero cuando la policía llegó al lugar.

Según se probó en juicio, Riquelme tenía tres envoltorios con 3,70 gramos de cocaína que arrojó a la vereda. Junto a ellos se hallaba Mauro Delgado, quien finalmente fue absuelto por la Justicia Federal.

Los tres acusados se abstuvieron de prestar declaración indagatoria en la instrucción, se les dictó el procesamiento como autores del delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y el Ministerio Público Fiscal requirió la elevación a juicio.

Sin embargo, en el debate en donde se ventilaron pruebas y testimonios, el Tribunal señaló que hubo una “defectuosa instrucción que no allanó ninguno de los domicilios ni realizó investigación alguna posterior”.

Riquelme declaró ante el Tribunal y dijo que Fabunde lo pasó a buscar, que “estaba con el otro pibe” a quien no conocía y que compraron una cerveza. Que a los dos minutos apareció un patrullero rápido, se bajaron con escopetas y les dijeron que descendieran del vehículo; que él preguntó por qué se tenía que bajar sino estaba haciendo nada; que un policía lo tomó de la campera y lo hizo descender apuntándole en la cabeza con una escopeta. Que los bajaron, lo revisaron, que no tenían nada, que él tenía plata y un celular y al rato encontraron “eso”.

Riquelme dijo que él no vende marihuana, sino que “consumo, nada más”. Para el tribunal su versión no fue creíble y que solo se trató de una forma de posicionarse mejor frente a la amenaza penal, más en su caso que registra condena por infracción a la ley de estupefacientes que lo llevó a cumplir pena de prisión efectiva.

“DEFICIENTE INSTRUCCIÓN”

“En esta ocasión, a diferencia de su condena anterior, los elementos objetivos no alcanzan para con certeza sostener que Riquelme perseguía un lucro en esa posesión de cocaína. No se le encontró balanza, ni recortes de nylon, ni anotaciones, sí fraccionamiento típico de las ventas al menudeo y un teléfono con mensajes sospechosos de comercialización. Una vez más debe señalarse la deficiente instrucción” dijo la juez Nora Cabrera de Monella.

Es que “no se allanó su vivienda ni se realizó ninguna tarea de pesquisa a partir del hecho ocurrido”.

Atento a que tiene capacidad para trabajar, y la falta de arrepentimiento y que no es la primera vez que delinque, se le dictó una pena de dos años de prisión y se le unificó con una condena anterior en cuatro años.

La defensa particular de Fabunde, ejercida por el abogado Daniel Fuentes, planteó la nulidad solicitando la absolución o un encuadre jurídico como tenencia de estupefacientes para consumo personal y que se lo absuelva, o se le aplique el mínimo legal del delito de tenencia simple de estupefacientes.

Finalmente el tribunal encontró a Fabunde autor penalmente responsable del delito de tenencia simple de estupefacientes y le dictó dos años de prisión en suspenso y 200 horas de trabajo comunitario.

A Mauro Delgado, en tanto, “más allá de que la pericia técnica de su celular arrojó una serie de mensajes que lo señalan involucrado con los estupefacientes como él mismo lo reconoció en su indagatoria, y de lo cual dijo estar arrepentido, lo concreto y cierto es que en esta ocasión ningún tóxico o elemento relacionado poseía, ni realizó acción alguna en infracción a la ley”, por lo que se lo absolvió.

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